Número: 35.     4ª época.     Año XVI     ISSN: 1989-6289

35 > Equipo > Comunicación > Manejo de sensores (Exo). Por: Miguel García Fernández «Michel»

 

Manejo de sensores médicos para diagnóstico

El sensor médico es una herramienta imprescindible para cualquier sanitario.

Su empleo es muy sencillo si bien son necesarios algunos conocimientos de manejo de sensores. Cuanto mayor sea ese conocimiento más funciones especiales se pueden obtener de un sensor.

Lo primero es configurar el sensor para el herido que vamos a atender, hay que introducir raza, edad, peso y estatura, en el caso de disponer de los mismos debemos introducir datos adicionales como alergias, medicación que toma el paciente, etc. Los datos pueden aproximarse, aunque esto restará fiabilidad a los resultados obtenidos por el sensor.

Algunos sensores, los más caros, incorporan una memoria con los datos médicos de varios sujetos, lo cual facilita la actuación en momentos de emergencia.

La utilidad de esta memoria la podemos ver en estos ejemplos.

Una unidad militar cae en una emboscada, en la primera oleada de disparos hay varios heridos, el sanitario del grupo busca una posición segura donde examinar a los heridos más cercanos. Tener los datos de todos ellos facilita calcular la cantidad de sangre perdida o la dosis que tiene que darles de coagulantes, drogas o de líquidos para reponerse.

En una unidad de hospitalización los médicos que pasan visita diariamente a los pacientes ingresados registran los datos de los enfermos en los ordenadores centrales del hospital. Ante una situación de emergencia, por ejemplo, un paro cardiaco en la unidad de cardiología, el médico de guardia utiliza un sensor médico de la unidad, que está conectado al ordenador central del hospital; En un instante tiene todos los datos del enfermo así como sugerencias de tratamiento actualizadas en función de la medicación que toma el enfermo, alergias...

Sensor médico

Vamos a poner varios ejemplos de manejos de sensores médicos.

El cabo Ronald Reex es el sanitario de campaña de la unidad de infantería "Los Perros de Lymet". Durante una misión de reconocimiento parte de la unidad cae en una emboscada. Ronald tiene un botiquín de campaña completo y un sensor médico LABTECH con memoria ampliada, una joyita de sensor que Ronald aún no sabe como ha conseguido que se lo asignen.

Ronald tiene que buscar cobertura entre herido y herido, por lo que va atendiendo a los que se va encontrando.

El primer herido que atiende es el sargento Goury, un creliano con varias heridas de bala en las piernas. Ronald conecta el sensor médico y busca el perfil de Goury, coloca el electrodo central sobre su pecho y comienza a analizar las constantes vitales. El sargento está taquicárdico y taquipnéico, normal teniendo en cuenta la situación, no está hipotenso, por lo que la pérdida de sangre no es mucha.

Rápidamente Ronald aplica la sonda de ultrasonografía sobre los tobillos del sargento. Con la imagen con doppler puede ver que hay flujo sanguíneo en los pies, la circulación no está afectada. El cabo Rexx entrega coloca varios instameds en las piernas del sargento, le ordena que apriete durante 30 segundos y que seguidamente se inyecte 5 mililitros del preparado de drogas de su kit de primeros auxilios. Estas drogas recuperarán los puntos de vida del sargento para que pueda seguir pegando tiros durante un buen rato. Esta evaluación completa ha durado menos de 1 minuto.

El siguiente herido es el soldado Fortuny, un humano. Tiene una herida de bala en el pecho. Al aplicar el electrodo de monitorización saltan las alarmas, taquicardia extrema, baja saturación de oxígeno e hipotensión. Han pasado apenas 2 minutos desde la primera ráfaga y el sensor médico indica que Fortuny ha perdido al menos 2 litros y medio de sangre. No hace falta mirar nada más. La bala le ha perforado el corazón o la aorta, en cualquiera de los dos casos estará muerto en un par de minutos. Ronald saca una jeringa con anestésico y le inyecta una dosis alta, si ha de morir que muera sin dolor.

El siguiente herido, cerca de Fortuny, es el soldado Baraka, un humano que no responde a estímulos. El sensor médico muestra una saturación de oxígeno baja, hipotensión y parada respiratoria. Ronald saca un combitubo de su botiquín e intuba al soldado Baraka, el combitubo comienza a insuflar aire con los parámetros que Ronald le marca, recomendados por el sensor en función del peso del soldado Baraka. En un examen visual no parece haber heridas de bala así que Ronald sitúa la sonda de ultrasonografía sobre el cuerpo de Baraka, hace un barrido rápido empezando por el cráneo. No tiene que buscar mucho, hay una lesión en el cráneo; Necesitaría un examen más minucioso para saber que ha pasado, pero teniendo en cuenta que a Baraka siempre le molesta su casco reglamentario, sobre todo con calor, probablemente Baraka tropezó al buscar cobertura y golpeó su cabeza contra el suelo. La situación en este momento es estable. Ronald ordena a un soldado que está cerca que se quede junto a Baraka y le llame si ocurre algo.

Han pasado 3 minutos desde que comenzó el intercambio de disparos y el cabo Reex ha salvado dos vidas y ayudado a morir a un herido grave.

La unidad ha quedado separada por el fuego enemigo, Ronald quiere pasar al otro lado para examinar a los heridos. En ese momento una granada es lanzada sobre la posición a la que Ronald pretendía llegar. Pide fuego de cobertura y corre, rezando, hasta esa posición.

Hay dos cuerpos esparcidos a varios metros de distancia, y un soldado pide ayuda a gritos mientras se busca las piernas. Ronald se acerca a él a la vez que configura el sensor, es el cabo Al-Yahud, un yemer. Inmediatamente le administra un sedante fuerte para que le deje examinarle y se esté quieto. La pérdida de sangre es muy rápida, así como la caída de la tensión arterial. Las piernas por encima de la rodilla han desaparecido, dejando dos charcos de sangre en su lugar. El sensor médico recomienda una reposición de líquido de 2 litros por minuto y 4 dosis de coagulante inyectadas en cada pierna. Ronald inyecta el coagulante en las piernas del yemerio y coloca dos cintas elásticas para torniquetes. Lo siguiente que hace es activar la muñequera de acceso venoso que lleva el herido y colocar un equipo de infusión de líquido, le pide al soldado que está junto a ellos que apriete la bolsa de suero expansor de plasma y él, mientras tanto, configura el sensor médico para conectarlo a un hemosíntex y poder suministrarle a Al-Yahud sangre sintética al ritmo adecuado. Conecta el hemosíntex configurado a 2 litros por minuto y deja al herido junto al otro soldado en busca de otros heridos.

Un par de minutos después, mientras atiende a otro herido suena la alarma del sensor médico. Han pasado dos minutos desde la colocación del torniquete en las piernas de Al-Yahun y ya le deben haber pasado 4 litros de sangre, hay que reevaluar al herido. Ronald deja al herido aplicándose un instamed y se arrastra hasta la posición del yemerio. Coloca el sensor de monitorización sobre el yemerio y observa una rápida caída de la saturación de oxígeno, es necesario intubar. Saca otro combitubo del botiquín y procede a intubarle. Inmediatamente afloja los torniquetes y ve que los coagulantes han sido efectivos, apenas sangra, pero la tensión arterial sigue cayendo en picado.

Ordena al hemosíntex continuar infundiendo sangre sintética mientras busca la causa de la hipotensión. Sus sospechas son ciertas, hay una rotura hepática debida probablemente al blast producido por la granada.

Poco puede hacer con esta herida, el yemerio ha perdido mucha sangre, debido a la amputación y a la rotura hepática, ahora está intubado debido al fracaso de su respiración. Necesita cirugía en las próximas horas o morirá.

Afortunadamente la unidad recibe refuerzos y se puede evacuar a los heridos. El combate ha durado apenas 10 minutos, ha habido varias bajas pero el cabo Ronald Reex ha salvado de una muerte segura a varios hombres.