Número: 34.     4ª época.     Año XVII     ISSN: 1989-6289

34 > Reglas > Especies > d20 - Nobosi (Eri). Por: Equipo DeS

 

NOBOSI

Animal GrandeDados de Golpe: 3d8+6 (19 pg)
Iniciativa: +0
Velocidad: 30’ (6 casillas), Nd 30’
CA: 10 (-1 tamaño, +1 natural), toque 9, desprevenido 10
Ataque base/Presa: +2/+9
Ataque: mordisco –1 c/c (daño 1d4+1)
Ataque completo: mordisco +1 c/c (daño 1d4+3)
Espacio/Alcance: 5’/5’
Ataques especiales: graznido fastidioso
Cualidades especiales: intrínsecamente patoso, visión en la penumbra
Salvaciones: Fort +7, Ref +1, Vol +1
Características: Fue 16, Des 11, Con 14, Int 2, Sab 10, Car 6
Habilidades: Escuchar +4, Avistar +4, Nadar +13
Dotes: Alerta, Gran fortaleza
Entorno: acuático templado
Organización: solitario, pareja, familia (3-5) o tropel (10-30)
Valor de desafío: 1
Tesoro: ninguno
Alineamiento: neutral
Avance: 4-6 DG (Grande)
Ajuste de nivel:
Intrínsecamente patoso (Ex): los nobosis no son una especie muy apta para el combate por lo que trataremos su ataque de picotazo como un ataque secundario y sumaremos solamente la mitad de su bonificador de Fuerza al daño.
Graznido fastidioso (Ex): un nobosi que se sienta amenazado puede emitir un ensordecedor graznido que resulta extremadamente molesto para quienes lo oyen. Todas las criaturas vivas que se encuentren dentro de un radio de 30' del nobosi deben tener éxito en una salvación de Voluntad (CD 9) o quedar atontadas durante 1d3 asaltos. Éste es un efecto sónico y enajenador.
Habilidades: Los nobosis tienen un bonificador racial de +8 a las pruebas de Nadar para llevar a cabo acciones especiales o evitar peligros. Siempre pueden tomar 10 en una prueba de Nadar, incluso cuando están distraídos o en peligro. Pueden utilizar la acción de correr mientras nadan, siempre que lo haga en línea recta.

Nobosi. Dibujo de Aker.

Descripción: Los nobosis, también llamados "patos terribles" por los campesinos ignorantes, son una especie de anseriformes palmípedos de pico ancho, panza blanca y brillante cresta carmesí sobre la cabeza; llegan a alcanzar los 9’ de altura y pesar unas 600 lb. Son aves nadadoras propias de las grandes masas de aguas dulces del interior de las masas continentales, si bien también se les puede encontrar fácilmente a lo largo del curso de muchos ríos. Los nobosis se alimentan principalmente de plantas acuáticas y peces de río que logran atrapar con sus fuertes picos dotados de cerraduras afiladas, similares a dientes, que les permiten aferrar presas escurridizas, aunque aquellos que han crecido en cautividad suelen ser alimentados con alfalfa, lechugas, coliflores y manzanas. Poseen siringe, un órgano que utilizan para emitir un canto característico que queda a medio camino entre un cloqueo y un graznido y que en momentos de peligro les sirve para emitir un ataque sónico con el que atonta a sus enemigos el tiempo suficiente para huir. Los nobosis tienen el cuello corto y las largas patas muy retrasadas, lo cual es la causa del característico contoneo con que caminan. El plumaje de los nobosis está sexualmente diferenciado, siendo el del macho mucho más vistoso que el de las hembras. Entre la media docena larga de subespecies de nobosi que existen destacan el nobosi pardo o común, el nobosi níveo, propio de climas fríos, y el infrecuente y hermoso cuello dorado. Todas las subespecies han podido ser domesticadas con éxito por los eriolitas, y en muchos lugares del continente son apreciados como infatigables (aunque extremadamente ruidosas) bestias de carga, así como por su sabrosa carne y sus nutritivos huevos, capaces de alimentar a todo un pelotón de soldados. Además, con su cresta se elabora un elixir que, según cuentan los entendidos, aumenta la fertilidad de las mujeres. Pueden encontrase nobosis a lo largo y ancho de toda la Tierra de Poniente. En estado silvestre los nobosis prefieren vivir en ríos y lagos, ya que son nadadores expertos mientras que los domesticados lo hacen en corrales especialmente destinados a tal efecto. La formación de parejas se produce a finales del invierno, tiempo durante el cual se muestran más ariscos y pueden llegar a atacar a los intrusos. Anidan en el suelo y sus nidos contienen entre cuatro y diez huevos del tamaño de una sandía. El periodo de gestación dura entre catorce y dieciséis semanas, naciendo de cuatro a ocho crías por nidada.