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domingo, 22 de octubre de 2017


 

Operación Grouse-Freshman

La central eléctrica de Norsk Hydro fue un quebradero de cabeza para la inteligencia Aliada y, en concreto, para la británica desde la invasión de Noruega por parte de los alemanes en 1940. Dicha central, que era una de las más grandes del mundo en aquella época, tenía la capacidad de producir agua pesada y como los británicos sabían, este componente era fundamental para el estudio y desarrollo de energía atómica.

Central de Norsk Hydro

Tras valorar diversas posibilidades, el Alto Mando aprobó una misión para destruir la fábrica en dos fases que recibieron los nombres de "Operación Grouse" y "Operación Freshman".

Operación Grouse

La primera fase de la misión consistió en el lanzamiento de cuatro comandos noruegos que pertenecía al SOE (servicio de operaciones especiales británico) bajo el mando del teniente Jens Anton Poulsson. Fueron lanzados en paracaídas con la misión de reconocer la zona, memorizar rutas, tanto de aproximación como de huida y estudiar las rutinas del objetivo (cambios de guardia y demás).

Durante varios días se perdió la comunicación entre el equipo noruego y su central en Gran Bretaña y al recuperar la conexión, los segundos desconfiaron creyendo que los comandos podían haber sido capturados o suplantados por los alemanes. Para comprobarlo le hicieron una pregunta: ¿Qué has visto esta mañana? A la que siguió la respuesta de comprobación que ha pasado a la historia: Tres elefantes rosas.

Aquella respuesta dio inicio a la segunda fase de la operación. Tras la finalización de la operación Freshman, los miembros de Grouse se quedaron en Noruega y ayudaron a la Operación Gunnerside (de la que ya hablaremos) bajo el nombre clave de Swallow.

Operación Freshman

Horsa en tierra preparándose para despegar. Fotografía de dominio público

El mando pensó que se utilizarían planeadores Horsa para la aproximación del equipo de demolición de la planta. Nunca se habían utilizado planeadores en una de estas misiones, pero el mando consideró que era el método adecuado. Además, decidió que mandaría dos equipos para asegurar que uno u otro (o los dos) conseguían llevar a cabo la misión. Los comandos seleccionados, además de paracaidistas, debían ser expertos en explosivos y es por ello que los voluntarios para la misión se eligieron de la 9ª y de la 261ª compañías paracaidistas de Ingenieros Reales. El teniente Allen y el teniente Green fueron puestos al mando de cada uno de los equipos y los entrenamientos comenzaron a principio de octubre en Gales (donde se entrenaron físicamente y seleccionaron a los más aptos); luego se trasladaron a Fort William, en Escocia (donde recibieron entrenamiento en explosivos) y, finalmente a Port Sunlight (donde recibieron entrenamiento para la destrucción de la máquinas y equipos que el equipo de la operación Grouse había informado que encontrarían. Para ocultar todos estos movimientos, se dijo que los comandos se estaban entrenando para disputar la Washington Cup, una competición deportiva.

Tres días antes de terminar el entrenamiento, el teniente Green se lesionó en un salto y fue sustituido por el teniente Methven. Concluido el entrenamiento, los dos equipos se trasladaron al aeródromo de la RAF en Skitten (Escocia) el 17 de noviembre. Allí estaban los miembros del Ala 38 encargados de remolcarlos hasta su destino.

La misión se inició el 19 de noviembre de 1942. Las malas condiciones climáticas y la imposibilidad de recoger la señal del transpondedor Eureka enviado con la operación Grouse lo que les obligaba a guiarse con los mapas, hicieron abortar un primer intento de inserción del primer planeador. Al segundo intento, atravesaron un banco de niebla a 40 km al norte de Rjukan, lo que provocó que la nieve se acumulara en las alas de los aviones, de los planeadores y en la cuerda que los unía. Está, al final, acabó rompiéndose. El avión remolcador consiguió volver al aeródromo de Skitten, pero casi con el depósito vacío. El planeador no tuvo tanta suerte y aterrizó de malas maneras en la cima de la montaña de Fyleslanden, cerca de la ciudad de Lysefjord. Ocho personas murieron en el impacto, cuatro resultaron heridos graves y solo salieron ilesos cinco. Heridos e ilesos fueron capturados por los alemanes poco después y, siguiendo las órdenes de eliminar a los comandos, los mataron de diversas formas.

El segundo grupo no tuvo mejor suerte. Tras llegar a noruega, avión y planeador chocaron contra la montaña de Hestadfjell. La tripulación del avión y tres comandos murieron. El resto fue hecho prisionero en la zona del impacto y más tarde eliminado.

Placa conmemorativa a los comandos de Freshman en Noruega

Comentario final

Una de las peores consecuencias de esta fracasada misión fue la recuperación de documentación que los alemanes hicieron de los planeadores derribados. Gracias a ellos supieron que los Aliados habían puesto a la central eléctrica de Norsk Hydro bajo el punto de mira. Eso llevó a que reforzaran la vigilancia y los procedimientos en la central y dificultó las siguientes operaciones.

La parte positiva fue la inserción del grupo Grouse que permitió conocer con mucho más detalle la zona y las rutinas alemanas cuando la operación Gunnerside se puso finalmente en marcha meses después.

 

 

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