Número: 160.     4ª época.     Año XV     ISSN: 1989-6289

160 > Ambientación > Cultura > Ceremonia de las Orquídeas (Exo). Por: Rubén Ramos

 

Ceremonia de las orquídeas

La ceremonia de las orquídeas es una celebración anual que se lleva en todos y cada uno de los hogares sheller que observan las tradiciones de su gente. Es una ceremonia íntima revestida de una ritualística compleja que posee un gran significado para esta especie.

Origen

La ceremonia de las orquídeas se remonta a los tiempos previos a las enseñanzas de Ipalw Izkai. Se cree, según los historiadores Sheller, que es un acto de disculpa para finalizar una guerra entre dos antiguos feudos de Qaler que terminó una guerra larga y dolorosa. La leyenda, más colorida, relata la gesta épica de un guerrero para entregar un mensaje a su señor, recorriendo una enorme distancia y afrontando cientos de peligros tales como catástrofes naturales o soldados enemigos.

La ceremonia

Antes de la ceremonia en sí, las familias Sheller acuden a su mercado más cercano a adquirir orquídeas o el equivalente local planetarios para llevar a cabo el ritual. Es importante recordar que hay que adquirir esos artículos de manera local y de la flora local. No es un consumo disfrazado de ceremonia, como hacen en la RFP.

El día señalado (por lo general, definido por la posición de Rumivu y Vava en el cielo, en la estación de las sequías, cuando hay más horas de luz. A estos criterios se ajustan el resto de planetas en los que haya Sheller, por lo que es posible realizarlo de noche o un día distinto al oficial en Qualer) se realiza un estricto ayuno en el que no se puede consumir ni siquiera agua. Es por ello que las 12 horas anteriores se celebra un banquete abundante para ayudar a pasar dicho ayuno.

Cuando pasan esas 12 horas, todos los miembros de la familia se reúnen en una habitación habilitada al efecto. Estar vacía de contenido salvo por los cuadros o tapices que se puedan colgar en las paredes (decorados con motivos que relatan eventos ilustres de cada familia) y en el centro, unos cojines y una mesa con una tetera y tantas tazas como miembros participen en el ritual.

La matriarca entonces puede comenzar, una vez sentados todos en círculo, el miembro de mayor edad empezando a su derecha y terminando con el más joven a su izquierda. En la tetera (calentada previamente y sobre un hornillo o similar, para mantenerse a la temperatura correcta) deposita suavemente con unas pinzas hechas de una madera del bosque más cercano a donde vive la familia las hojas de las flores que han traído. Se hierve lentamente y se cuela un número igual al número de miembros de la familia más una última para representar la totalidad familiar. Posteriormente, se sirve la infusión, empezando por el más joven y terminando con el más anciano y se bebe. Durante toda esta parte del ritual, nadie puede hablar.

Una vez bebido todo salvo los posos que se arrojan sobre la mesa, todos salen de la habitación. En el comedor u otro espacio común, ya pueden comer. Por lo general se preparan con alimentos locales y se incluyen dulces para los niños. Los adultos no pueden consumirlos ese día. Una vez alimentados y tras charlar un poco de manera distendida, la familia se prepara con las ropas ceremoniales (unas túnicas de colores vivos) y salen al punto de encuentro del barrio, pueblo o lugar donde se reúna la comunidad.

Allí, se comparte comida e historias, por pequeñas o escasas que sean. Las historias han de ser reales: éxitos en el trabajo, en los estudios, descubrimientos científicos, etc. La comida nunca puede ser dulce, salvo para dársela a los niños.

Finalmente, una vez que se ha oído a todo el mundo, se erige en el medio del pueblo una pequeña hoguera en unos cuencos especiales, purificados con hierbas aromáticas locales. Allí, se arrojan los restos de comida y se canta una vieja canción que suele interpretarse acompañada de tambores y flautas. Terminado el canto, las familias vuelven a su casa.