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viernes, 26 de febrero de 2021


 

Máscara de guerra veddia

Hace ya unos años, Mecanismos Ventura lanzó al mercado un arma revolucionaria: el arma sónica multipropósito, más conocida hoy como ASM. Sin embargo, los ingenieros de MecVen no han sido los primeros en considerar el sonido como algo que puede ser usado como un arma.

Las hermosas, a la par que terribles, máscaras de guerra son un ejemplo del formidable nivel tecnológico que el imperio Veddio llegó a alcanzar en la cúspide de su poder. Incluso antes de la llegada de los humanos a Extrema, las máscaras de guerra eran un símbolo distintivo de la orgullosa casta guerrera veddia; desde las primitivas máscaras de madera, cuero o metal de cuando los titubeantes colonos humanos hollaron por primera vez el planeta, hasta las sofisticadas máscaras sónicas que los soldados imperiales emplearon contra los soldados de Vettera. Por otro lado, desde la antigüedad los guerreros veddios han entrado en combate entonando cánticos de guerra, con los que inspiraban el terror en el corazón de sus enemigos. La tecnología que sus científicos esclavos desarrollaron les permitió aunar ambas tradiciones guerreras en una única arma.

Las máscaras de guerra veddias que se han usado desde el siglo IX dV incorporan en su diseño un sintetizador que transforma los cánticos del portador en un ensordecedor rugido, un sonido capaz de enervar a casi todas las razas, especialmente a los propios veddios, cuyo fino oído se ve especialmente afectado por este efecto.

Las máscaras de guerra veddias se encajan a modo de placa facial en la zona frontal de los cascos protectores de los soldados. Todas las máscaras son diferentes ya que, además de estar hechas a mano, la leyenda dice que reflejan la "verdadera faz" del guerrero. Esta "verdadera faz" le es revelada al artesano que confecciona la máscara durante una visión mística. El caratulero recibe esta visión tras ingerir una sustancia venenosa llamada harana (ved. "hoja de honor"). La harana está compuesta por néctares extraídos de varias plantas alucinógenas, mezclados con la saliva de un anfibio ponzoñoso que habita la jungla extremaña y unas cuantas gotas de la sangre del guerrero destinado a portar la máscara en combate.

En el antiguo imperio Veddio, los caratuleros eran extremadamente respetados, considerados artistas del más alto orden. Hoy en día quedan muy pocos veddios que sigan practicando este exigente y milenario arte. La mayoría de ellos mueren jóvenes, ya que la harana que ingieren de forma regular es ligeramente tóxica; el veneno se va acumulando año tras año en su organismo hasta que finalmente termina por matarlos. Un dicho popular veddio afirma que "cualquier caratulero que siga vivo a los cien años es un incompetente o un cobarde".

Durante siglos, la visión de miles de guerreros veddios cayendo del cielo, mientras rugían al unísono a través de sus máscaras de guerra, fueron la última y terrorífica imagen que presenciaron los ciudadanos de muchos mundos antes de ser implacablemente esclavizados.

Actualmente, un puñado de caratuleros, menos de un millar, sigue fabricando máscaras de guerra. Sus principales clientes suelen ser integrantes de los Piratas Veddios, ya que la mayoría de ellos (los caratuleros) suelen ser simpatizantes de la causa independentista veddia. En los tiempos del imperio Veddio era costumbre que, cuando un guerrero veddio caía, su máscara se entregaba a su primogénito, quien debía conservarla. Algunas estirpes veddias atesoraron docenas de estas máscaras, que hoy en día cuelgan en las paredes de los hogares de sus orgullosos descendientes. Hacer cualquier tipo de comentario desdeñoso sobre una de estas máscaras es una forma segura de ganarse la enemistad, si no directamente el odio, de cualquier veddio que se sienta orgulloso de su herencia cultural.


Máscara de guerra veddia

Las máscaras de guerra modernas son placas faciales labradas, que se encajan sobre la parte frontal de un casco cerrado en el que se integra el sintetizador y el resto del sistema. El casco cubre el cráneo por completo y normalmente está construido en acero elástico. Lo normal es que además vayan equipados con un sistema de comunicaciones subvocal, así como de un filtro amortiguador de sonidos que impide que el portador sea afectado por su propia máscara o por las de sus camaradas.

máscara de guerra veddia

Peso: 500 gr.
Protección: Cabeza 3/7 (con casco o solo si se ataca a la cara)
Coste: 1000+ estándares

Efectos sónico: El efecto sónico de la máscara se activa o se desactiva mediante la voz del portador. Cuando está encendido, los cánticos del guerrero son convertidos por la máscara en un estentóreo cántico-rugido que hace perder la concentración a las víctimas y dificulta que éstas realicen cualquier otra acción que no sea taparse los oídos o huir.

La máscara tiene un radio de acción que afectará a todas las criaturas que se encuentren en el lugar donde es activado y que puedan oírlo (en terreno despejado llega a ser molesto a casi 15 metros). Este efecto enervante otorga un una penalización de -2 a la Iniciativa y un +2 a las tiradas de Coordinación y la Concentración. En el caso de que la víctima sea un veddio, estos penalizadores aumentan a -3 a la Iniciativa y +3 a las tiradas de Coordinación y Concentración. Dicen que algunos caratuleros actuales construyen máscaras especialmente diseñadas para afectar a los humanos; de ser esto verdad, los penalizadores también aumentarían a -3 a la Iniciativa y +3 a las tiradas de Coordinación y Concentración para los miembros de esa raza, probablemente a costa de afectar normalmente a los veddios.

Para usar la máscara, el portador deberá realizar una tirada de Artes escénicas. Si tiene éxito la máscara causa su efecto en todos aquéllos que se encuentren dentro del rango de alcance; si falla no causará efecto alguno aparte de emitir un molesto chillido. Un crítico en la tirada causa a la víctima un daño de 1 Punto de Mente, y además los efectos se mantienen durante un asalto adicional (probablemente porque el objetivo sea especialmente susceptible a este tipo de ataques, estuviera inadvertido o gracias a la perfecta orientación del aparato). Una pifia causa que la máscara deje de funcionar durante un asalto, que el delicado mecanismo se estropee o que algún objeto delicado de cristal se rompa (lo que puede incluir ventanas o componentes electrónicos internos de otros equipos).

Entonar los cánticos de guerra al tono que se requiere para hacer funcionar adecuadamente la máscara es una actividad realmente extenuante, sobre todo porque seguro que el veddio estará realizando alguna otra actividad al mismo tiempo (como correr, volar o disparar). El usuario de una de estas máscaras puede cantar durante tantos asaltos como Vitalidad x3; a partir de ahí deberá realizar tiradas de Vitalidad cada asalto que siga cantando con un +2 de Dificultad acumulativo por cada asalto que exceda el límite. Cuando deje de cantar habrá forzado la voz y no podrá volver a hacerlo hasta que no hayan pasado tantos asaltos como tiempo estuvo haciéndolo.

El uso de cascos protectores, orejeras, filtros de sonido electrónicos taparse los oídos pueden amortiguar o anular los efectos, aunque siempre será el narrador el que determine en qué grado. Además, usar la máscara en lugares cerrados puede aumentar sus efectos y modificar su alcance si están totalmente aislados o cabe la posibilidad de reverberaciones y ecos.

 

 

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Cita

«El uniforme es la base del ejército. Un uniforme limpio es un uniforme seguro. Su uniforme es su piel, su uniforme es su salvavidas.»

Sgto. Instructor Gómez