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jueves, 3 de diciembre de 2020


 

Oloro

Oloro. Dibujo de Eduardo Díaz-Guijarro Román

La mayoría de los viajeros espaciales saben que Taeh, el planeta natal de los oloro, apesta. No es una mera exageración; casi toda la superficie de Taeh está cubierta de interminables marjales y pozas plagadas de enjambres de insectos a cual más desagradable, molesto o simplemente peligroso. Por si esto fuera poco, el insoportable hedor a metano que surge de las aguas estancadas resulta nauseabundo para casi todas las especies, que se ven obligadas a usar respiradores para evitar asfixiarse. Desde las cenagosas aguas surgía antiguamente un interminable y enmarañado bosque formado por árboles gigantes, los cuales se alzaban cientos de metros sobre la superficie formando un techo vegetal en donde se desarrollaba gran parte de la vida del planeta.

Los oloro descienden de un pequeño mamífero arborícola de su planeta que se desarrolló en ese techo vegetal, por lo que están perfectamente adaptados al movimiento por las altas ramas de los árboles. Los actuales oloro son una especie de pequeños humanoides arborícolas que apenas alcanzan el medio metro de altura. Su aspecto recuerda a una versión en miniatura de los actuales lixnel aunque más regordetes, de pelaje atigrado más oscuro y con una cola proporcionalmente mucho más larga, la cual les sirve para mantener el equilibrio durante sus desplazamientos por las ramas de los árboles. La tecnología de los oloro está en un estado muy atrasado de desarrollo (de hecho, son considerados una especie subdesarrollada por los xenólogos humanos). Son frugívoros estrictos, alimentándose en exclusiva de los frutos que recogen en lo más alto de las copas de los árboles. Son bastante longevos, ya que pese a su atrasada tecnología su esperanza de vida media es de unos 110 años Compler.

Cuando los invasores lee llegaron a su planeta, los oloro apenas estaban saliendo de su particular prehistoria. Los lee, como ya habían hecho antes en otros lugares, instalaron varias bases en la superficie del planeta y comenzaron a cazarlos implacablemente. Su mismo planeta resultó ser su mejor defensa ante el cruel acoso al que les sometieron los terribles "devoradores de recuerdos". Éstos, atormentados por la desagradable fauna local y contrariados porque aquellos a quienes consideraban unos primitivos atrasados consiguieran esquivarles en demasiadas ocasiones, finalmente cambiaron de táctica: comenzaron una sistemática deforestación del planeta, sembrando desde el aire sustancias químicas que dañaron irremediablemente el ecosistema local, en el que de todas formas no pensaban quedarse mucho tiempo. El plan dio resultado y la implacable caza se prolongó durante casi trescientos años; millones de oloro cayeron...

Cuando las tropas republicanas desembarcaron en el planeta contactaron con los escasísimos oloro que aún sobrevivían, en total menos de diez mil. La batalla de Taeh consistió en una cruenta lucha en el infierno marrón formado por las fétidas ciénagas. El valor estratégico del planeta era absolutamente nulo, pero en este momento la guerra Lee ya se había convertido en una guerra al exterminio total del enemigo.

Inicialmente, Taeh no iba a ser colonizado por las familias de antiguos esclavos úkaros enviadas por el Senado; sin embargo, el descubrimiento de las riquísimas reservas de combustibles fósiles del subsuelo, principalmente petróleo y gas natural, hicieron que muchos úkaros de los sistemas vecinos se trasladasen allí al servicio de la megacorporación Vlastohe, propietaria del 80% de las instalaciones mineras.

En la actualidad, solamente un 17% de la superficie del planeta continúa estando cubierta de los grandes árboles, que es en donde viven los actuales oloro de manera bastante parecida a como sus antepasados lo han venido haciendo durante los últimos miles de años. Los grupos oloro están compuestos por los miembros de una misma familia, generalmente entre seis y diez adultos y el doble de niños. Viven del terreno, ya que esencialmente son forrajeadores seminómadas que a lo largo del año se mueven entre tres o cuatro campamentos. La única industria que conocen es la fabricación de azagayas, abalorios y toscas herramientas para abrir la concha dura de los frutos de los que se alimentan. Su único sistema económico conocido es el trueque, que practican de forma ritualista cuando se encuentran con otro grupo, ya sea oloro, úkaro o cualquier otro. De igual forma, en ocasiones los jefes de las familias oloro se intercambian parientes entre sí, haciendo que entre sangre nueva en el grupo y evitando así que se vuelvan excesivamente endogámicos.

Durante los últimos tiempos, algunas de las familias que mantienen mayor contacto con los mineros úkaros se han vuelto más sedentarias y han comenzado a comerciar regularmente con ellos. Por esto ya no resulta demasiado extraño ver a algún oloro que posea cachivaches tecnológicos de décadas, a veces hasta siglos, de antigüedad. Un puñado de oloro incluso trabajan en las plataformas mineras, en virtud de la normativa de la R.F.P. que dice que en las instalaciones comerciales situadas en planetas con población autóctona, al menos el 5% de la población debe ser nativa.

En las verdes alturas donde habitan los oloro todavía se puede vivir. El resto del planeta es, en palabras de los locales, "un maldito asco" (por decirlo suavemente). Las poblaciones de los mineros úkaros se elevan sobre palafitos de decenas de metros de longitud, en un desesperado intento de escapar de los enjambres de insectos que forman el grueso de la fauna local y que normalmente se mantienen al nivel del agua. Lamentablemente, esta altura suele resultar insuficiente para escapar del nauseabundo metano que desprenden las aguas perennemente estancadas del planeta. No hay ni que decir que los respiradores, los sistemas de filtrado de aire y los repelentes de insectos son las principales importaciones de la colonia.

La Sala Oloro del Museo de Razas Extintas de Vettera es una de las más pequeñas del mismo, ya que apenas recoge unas pocas muestras de arte mueble. También hay dos oloro (una oloro y su hijito pequeño para ser exactos) disecados y expuestos en una vitrina. A excepción de algunas asociaciones izquierdosas pro-derechos de las minorías nunca se ha quejado nadie.

Características según raza (oloro)

CUE: D+4

DES: M+6

INT: M+4

PRE: E+4

INS: T+4

PSI: C

Capacidades innatas: Escalar y saltar a nivel 10. Son bastante ágiles, -2 a las tiradas de habilidades que dependan de agilidad. Sus garras hacen daño tipo I+1. Aguantan bien el frío (hasta 5º bajo cero) gracias a su pelaje. Son grandes saltadores, sus saltos alcanzan el doble de distancia de lo normal. Tienen un 50% de posibilidades (resultado impar en el dado exo) de ser cleptómanos (ver tabla de defectos). Su cola es muy fuerte, capaz de soportar sin problemas su propio peso; de hecho, duermen suspendidos de las ramas de los árboles en esa postura. Pueden respirar sin problemas en la atmósfera enrarecida de su planeta natal.

 

 

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«Tenemos la obligación de demostrar que teníamos razón.»

Ed Thiers