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jueves, 25 de febrero de 2021


 

LA MUERTE SOLO ES EL PRINCIPIO

La muerte de todas las personas se produce en el momento en el que su sistema cardio-respiratorio cesa su actividad, entrando en lo que denominamos PCR o parada cardio-respiratoria.

En cualquier caso esta situación solo define una muerte clínica, que al cabo de un tiempo conducirá incontestablemente a la muerte cerebral y a la desaparición del individuo.

Se puede llegar a una PCR desde diferentes situaciones, siendo algunas de estas reversibles con el tratamiento adecuado. Devolverle la vida a una persona que esté en PCR se denomina resucitación.

En función de la causa que ha provocado la PCR se tendrán que aplicar unas medidas determinadas para llevar a cabo la resucitación. Siendo evidente que no es lo mismo resucitar a una persona muerta por una ráfaga de SH20 que por un ahogamiento en el mar.

Este artículo pretende explicar de forma escueta las causas más frecuente de PCR y sus soluciones, de forma que pueda usarse por los Directores de Juego para darle un poco más de vida, si cabe, a sus partidas y para que los personajes sanitarios se lo puedan currar un poquito más, si cabe. No vamos a explicar como se realizan Primeros Auxilios en un personaje que recibe daño, sino como debe actuar un sanitario para devolver a la vida a un personaje muerto.

Las funciones vitales de una persona están gobernadas por tres sistemas que interaccionan a la perfección. El sistema nervioso da las órdenes, el sistema respiratorio proporciona la materia prima para las reacciones de oxidorreducción, en el caso del ser humano el oxígeno, y el sistema cardiocirculatorio bombea y distribuye la sangre oxigenada por todo el organismo.

Un daño en el centro respiratorio del sistema nervioso (en el cerebelo) provocará una parada respiratoria y ésta llevará a que todos los demás sistemas se detengan, debido a la falta de oxígeno. Una parada respiratoria ocasionará una parada cardiaca al acabarse el oxígeno del músculo cardiaco, estos dos procesos llevarán al daño del sistema nervioso por la hipoxia o ausencia de oxígeno.

El sistema pueda detenerse empezando por el corazón. De esta forma una parada cardiaca provocará una parada respiratoria ya que lo pulmones no reciben sangre para nutrirse, y por último se producirá el daño nervioso.

Como norma general el tratamiento de toda PCR debería incluir el mantenimiento de la función respiratoria y de la función cardiaca, además de solucionar las causas del fallo cardiaco o respiratorio.

A efectos de juego cuando un PJ recibe daño va perdiendo puntos de vida. Cifraremos el inicio de la PCR cuando el PJ se quede con puntos de vida negativos. En ese momento el DJ tirará un dado de 10 caras oculto y le sumará la vitalidad del PJ. El resultado serán los puntos de vida negativos que puede sufrir antes de morir definitivamente. Hay que recordar que con puntos negativos el PJ pierde un punto adicional por minuto debido a las hemorragias, al shock, a la hipoxia…

Ante todo PJ en PCR el sanitario deberá proceder a aislar la vía aérea del herido mediante la intubación del mismo. De la misma forma se debe proceder a evaluar el estado circulatorio del paciente. Si es necesario se realizará masaje cardiaco o se aplicarán descargas eléctricas controladas. A efectos de juego un PJ equipado con un escáner médico convencional y con unos ligeros conocimientos de Medicina o Primeros Auxilios no debería tener problema de estabilizar a un herido en esta situación, otra cosa será salvarle la vida.

Cuando un PJ ha entrado en PCR lo único que se puede conseguir sobre la marcha es detener la pérdida de puntos de vida por minuto y estabilizarle. En ningún caso se conseguirá que se levante ciego de ira y comience a pegar tiros. El PJ despertará en una UVI o en un tanque de recuperación de heridas.

El protocolo de actuación es siempre el mismo

  1. Comprobar el estado de inconsciencia, se grita al herido o se le menea un poco.

  2. Comprobar si respira.

  3. En el caso de que no respire se procede a colocar su cabeza en posición de apertura de vías aéreas. Cuando alguien se queda inconsciente la relajación de los músculos puede provocar que la lengua se "caiga" hacia atrás tapando las vías aéreas.

  4. Comprobar otra vez si respira, el gesto anterior puede ser suficiente.

  5. Si no respira comenzar a insuflar aire (boca a boca).

  6. Comprobar el pulso del herido.

  7. Si no tiene pulso comenzar con el masaje cardiaco alternando con el boca a boca.

Hay que tener en cuenta que nos podemos encontrar con una parada respiratoria y que el herido tenga pulso, ya que el corazón tarda en pararse. En cambio nunca encontraremos una parada cardiaca con el herido respirando, ya que esta situación solo dura unos segundos antes de dejar de respirar.

Un personaje sanitario con un botiquín medianamente equipado tendrá que seguir los pasos anteriores, con alguna modificación gracias al instrumental con el que puede llegar a contar.

Lo primero será utilizar un escáner médico sobre el herido, de tal forma que sabremos si respira y si tiene pulso en tan solo 5 segundos, si esperamos un minuto también sabremos su tensión arterial y la concentración de oxígeno en sangre.

Si el PJ no respira hay que suministrarle aire. El boca a boca está bien, pero es mejor aíslas las vías aéreas mediante un tubo, que lleve el aire directamente a los pulmones sin riesgo de pasar al estómago. Podemos utilizar un combitubo que debido a su pequeño tamaño (coge en la palma de la mano cuando está cerrado) y su precio asequible puede encontrarse en cualquier botiquín de socorrismo.

Cuando el corazón está parado no significa necesariamente que esté quieto. El corazón tiene un sistema que genera impulsos eléctricos que ocasionan la contracción y relajación del corazón, si este sistema se vuelve loco puede tener ritmos eléctricos incompatibles con la vida.

Mediante un escáner médico podemos saber como es ese ritmo y atajarlo mediante descargas eléctricas controladas o mediante el manejo de fármacos vasoactivos, es decir, drogas que afectan al sistema cardiocirculatorio.

Desarrollaremos más este tema cuando hablemos de los ritmos patológicos del corazón y la forma de controlarlos.

Para administrar esos fármacos tendremos varios sistemas: Podemos administrar la mayor parte de las drogas por vías percutánea mediante una pistola de presión, también podemos utilizar el propio combitubo, ya que las drogas puede pasar a la sangre a través de los alveolos (el mismo sistema que el oxígeno).

Pero en algunas ocasiones necesitaremos utilizar sueros, sangre o medicaciones con mucho volumen. En esos casos necesitamos un acceso directo al sistema circulatorio, estos accesos son las vías venosas o arteriales. Suelen ser una cánula de un compuesto plástico que se introduce en una vena o arteria por la que podemos introducir las drogas o los líquidos que necesitemos.

Existen muchos tipos de catéteres para esta función los hay incluso con una punta percutora capaz de atravesar las pieles más duras, pero vamos a mencionar unos sistemas de última generación cuyo uso se está extendiendo en toda la galaxia. La muñequera de acceso venoso y la tobillera y rodillera de acceso óseo.

En los siguientes capítulos desarrollaremos los tipos de heridas que puede sufrir un PJ de EXO y la forma de actuar del sanitario que le auxilia.

Elementos utilizados para la resucitación Cardiopulmonar en la galaxia EXO:

Combitubo:

(nota aclaratoria: El Combitubo es un instrumento utilizado en la realidad en algunos casos para aislar la vía aérea.).

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El combitubo es un instrumento de uso muy extendido entre los sanitarios, debido a su efectividad y su fácil manejo.

Consiste en un tubo de plástico acabado en una membrana con forma de pera que se introduce en la boca del herido hasta llegar a la separación entre esófago y tráquea.

El Combitubo lleva incorporado un pequeño sensor de presiones que detecta el momento en el que el tubo está en el lugar adecuado, en ese momento la pera se infla aislando la vía aérea de la vía digestiva. Posteriormente el tubo se alarga para introducirse hasta los pulmones.

Las tubuladuras del Combitubo incorporan varias luces, de tal forma que a través de una se puede dar aire, en otra se puede introducir medicamentos y por la otra se puede aspirar al herido.

Los combitubos más modernos detectan el líquido en los pulmones y aspiran inmediatamente al herido hasta niveles tolerables.

El combitubo pesa unos 200 gramos y cuesta 20 estándares.

Muñequera de acceso venoso:

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Consiste en una muñequera que incorpora un catéter venoso y un sensor sobre un aro que gira alrededor de la muñequera, en caso de ser activado busca la vena más adecuada del lugar donde se ubica la muñequera y gira el catéter hacia su posición. El catéter se coloca de forma automática permitiendo un acceso rápido al torrente circulatorio del herido. Puede situarse la muñequera en extremidades superiores e inferiores a cualquier altura mientras lo permita el diámetro ajustable de la misma.

La Muñequera es compatible con un hemosintex, pudiendo aportar sangre o hemoderivados al herido a través de la misma.

El mayor defecto de la muñequera es la posibilidad de no encontrar en el lugar donde se sitúa una vena del calibre adecuado, en cuyo caso la muñequera no efectúa la colocación del catéter.

Este aparato es muy utilizado por los sanitarios que con el gesto de colocar la muñequera al herido se ahorran el tiempo de tener que ser ellos los que coloquen un catéter venoso.

La muñequera pesa alrededor de 100 gramos y cuesta 40 estándares.

Rodillera y tobillera de acceso óseo:

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En los casos en que es difícil canalizar un catéter venoso, en caso de emergencia, suele recurrirse a la vía ósea.

La vía ósea consiste en administrar drogas, sangre o líquidos a través de la médula ósea y a través de ella al torrente circulatorio.

El punto de acceso más común es a través de la tibia a la altura de la rodilla o del peroné a la altura del tobillo.

En estos casos el acceso está asegurado ya que la posición de los huesos no cambia.

Este aparato no es colocado por el sanitario, sino que lo porta bajo la ropa la persona herida. Suele ser utilizado por aquellos que prevén la posibilidad de caer heridos.

La rodillera-tobillera pesa 150 gramos y cuesta 25 estándares.

Monitor cardiaco portátil:

Consiste en dos electrodos colocados sobre el tórax que analizan el ritmo cardiaco de la persona que los porta continuamente. En el caso de detectarse un ritmo patológico el monitor informa al portador y aconseja una medida de actuación, que va desde sentarse y descansar a acudir a un hospital.

En caso de detectarse un ritmo incompatible con la vida y que cause la inconsciencia del portador el monitor puede aplicar descargas programadas sobre su portador.

El monitor pesa 200 gramos y cuesta 50 estándares.

 

 

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«Las preguntas espontáneas generan respuestas incompletas.»

Ipalw Izkai