Número: 163.     4ª época.     Año XV     ISSN: 1989-6289

163 > Reglas > Fauna > Gatos de Cunia (RN). Por: Roberta Alias

 

Gatos

En Cunia se llama gatos a los visitantes de la meseta y, específicamente, a los de Madrid. El apodo indica que estás de visita y que no vas a quedarte y no es un apodo despectivo, solo descriptivo. Sin embargo, en este artículo vamos a hablar de los otros gatos, los felinos de cuatro patas que pueblan la ciudad de Cunia.

Gato callejero - Imagen de Pinterest de wakyma.com

Un gato tiene 5 puntos de vida y aunque sus garras son famosas, su capacidad de hacer mucho daño con ellas es relativo; son bastante habilidoso para alcanzar puntos dolorosos (la cara especialmente). Habilidad 20 y daño 1 (un solo punto de daño), excepto que alcance alguna parte expuesta (cara, brazos o piernas) que el daño será tipo 0. Son ágiles (Saltar: 16, Trepar 18) y silenciosos (Sigilo 18). Tienen buena vista, especialmente de noche (Descubrir 16)

Gatos asilvestrados

Gatos que o bien se han escapado de sus casas o bien han sido abandonados por sus dueños originales. Los gatos domésticos tienen mucha facilidad para adaptarse a su nuevo entorno y asilvestrarse. Algunos mueren, naturalmente, pero la mayoría, sobre todo si no están esterilizados, sobrevive a los primeros días difíciles y se convierte en uno de más de los gatos callejeros de Cunia.

Suelen alimentarse de pájaros de la ciudad, ratas y la comida que le dejan los vecinos. De hecho, durante algún tiempo hubo una campaña municipal animando a dejar comida para los gatos callejeros como una forma de controlar las ratas. El problema es que esa comida abandonada se estropeaba y llamaba a otro tipo de criaturas como cucarachas o las propias ratas.

Un gato asilvestrado solo atacará si se siente acorralado, lo que ocurrirá si le persiguen. Siempre preferirá huir a enfrentarse a algo mayor que él.

Gatos silvestres

Son gatos nacidos en la calle, hijos, herederos de los gatos asilvestrados. Están menos acostumbrados a los humanos que sus padres y reaccionarán de forma más violenta. Pueden atacar a un humano sin mediar provocación. Además, como no han tenido ningún cuidado veterinario, es posible que su ataque provoque alguna enfermedad en el atacado (si le llega a herir, claro). Las enfermedades habituales son la tiña, la toxoplasmosis (infección de la sangre), la leptopirosis (enfermedad de Wiel y similar a algunas enfermedades tropicales) y, en ocasiones, la rabia.

Gatos vagabundos

Son gatos domésticos cuyos dueños les dejan libres durante el día y vuelven a las casas por la noche o para cenar o cuando les apetece. A diferencia de los gatos domésticos, el contacto con los gatos callejeros puede trasmitirles alguna enfermedad y de esta pasaría a los humanos. Nada que no se pueda evitar teniendo cuidado y poniendo atención a la higiene, en especial de las patas. Los gatos vagabundos son amables con los humanos y si están de buen humor se dejarán acariciar o darles de comer. Es raro que se dejen coger. Si les cogen, soltarán algún zarpazo para liberarse y escaparán corriendo.

Colonias de gatos

En alguna ocasión los gatos se agrupan en colonias con una estructura matriarcal. Es decir, con hembras y crías, pero del que expulsan a los machos en cuanto alcanzan cierta edad. Estos gatos expulsados pueden formar hermandades donde el puesto jerárquico (y el derecho a aparearse) se establece en duras peleas. También se pueden crear colonias en torno a zonas con abundante comida (tipo fábricas atestadas de ratas o lugares donde la gente deja comida como parques, solares, etc.). Y por último, aunque parezca un cliché televisivo, hay gente que convive con muchos gatos, cantidades enormes de ellos. Estos siguen siendo una colonia cuando el dueño desaparece (porque se va de viaje, lo llevan a un manicomio, fallece o la razón que sea).

El ayuntamiento de Cunia tiene una política bastante estricta con las colonias de gatos. No le importa que haya gatos sueltos, pero cuando forman colonia son un problema. Lo que hace es capturarlos, esterilizarlos y devolverlos a su colonia. Los miembros de la colonia han aprendido que los humanos no siempre traen buenas intenciones y huirán o atacarán si creen que tratan de atraparlos.

En la actualidad, el ayuntamiento desaconseja dar de comer a las colonias de gatos para evitar que se multipliquen y crezcan en exceso. Si esto ocurriera, el ayuntamiento iría a cazarlos y exterminarlos. Los inteligentes animales se han dado cuenta de esta circunstancia y ha hecho que sea peligroso entrar en una zona con gatos armado con algo parecido a una red o bolsa o un arma de dardos tranquilizantes (y sí, los gatos no distinguen un arma de dardos de una de proyectiles normales). Se conocen casos de ataques furiosos de una colonia contra individuos. Por ahora ninguno mortal.