Llego hasta aquí



 Eriloe
 Ayudas
    Afición (1)
    Ambientación (48)
    Reglas (30)
    Equipo (24)
    Sucesos (18)
    Aventuras (34)
    Preg./Resp.
 Por autor
 



Licencia Creative Commons para el texto de la web (quedan excluidas de la licencia CC las ilustraciones)


lunes, 15 de agosto de 2022


 

Amuletos elementales

Descripción

Los amuletos elementales son pequeñas baratijas que han sido imbuidas con el poder de uno de los elementos que componen el mundo. Hay centenares de ellos repartidos por el mundo en la forma de collares baratos, anillos pequeños, brazaletes humildes, etc. Se venden e intercambian de manera habitual, sin ser conscientes sus portadores del momentáneo poder que poseen.

Efectos de juego

Los amuletos otorgan los siguientes poderes, dependiendo del elemento que canalicen:

   Tierra - el personaje hace +5 al daño.

   Agua - el impacto derriba de manera automática al objetivo y se considera Aturdido.

   Fuego - el personaje hace +5 al daño.

   Aire - el impacto derriba de manera automática al objetivo y se considera Aturdido.

Límites

El amuleto otorga de manera automática estas capacidades durante 10 asaltos. No pueden detenerse ni reservarse, pero si el combate dura menos, los asaltos restantes permanecerán almacenados hasta el siguiente. Una vez gastados, el amuleto se convierte en una baratija normal y corriente.

Los amuletos son recargables mediante la magia, pero ningún portador se planteará esa posibilidad y acabará desechando el amuleto considerando que ha perdido su «toque». Algunos avispados comerciantes hacen una pequeña rebaja en los siguientes si les llevas amuletos «gastados». El comerciante les dirá que es para retirarlos del mercado y que no engañen a nadie más. En secreto, los llevará a alguien que conoce (sino es él mismo) que obrará el milagro. Cualquier usuario de magia detectará que son objetos mágicos.

 

 

Diario Sombra:

Subscríbete en Feedly

Redes Sociales:



Grupos de jugadores:




Sombra por dentro

Tweets de Ediciones Sombra

 


Cita

«Renuncié a mis deseos de conquista cuando descubrí que el premio sólo era el mundo.»

Ipalw Izkai