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miércoles, 28 de octubre de 2020


 

Aluminio

Esta es una historia sobre la ambición y la estupidez de una persona y cómo ambas se alían para crear las condiciones atractoras de un desastre para ella. El primer borrador de la aventura se escribió para las convivencias SomCon Uno Seis y está en consecuencia pensada para una sesión de hasta tres horas de juego. Su resolución no es complicada y serviría perfectamente para jugadores novatos de Rol Negro.

Aluminio

Historia previa

Pons Aluminios S.A. es una empresa dedicada al extrusionado de aluminio: cogen enormes barras de este mineral y tras aplicarles calor y presión, las cortan para darle la forma que necesiten, que suelen ser piezas para construir estanterías, marcos de ventanas, etc. Para dirigir esta aventura puede venir bien revisar esta información (ver Ver) sobre el negocio del extrusionado de aluminio.

La planta donde realizan el extrusionado está situada en el Polígono Nuevo, al norte de Cunia (calle San Rafael, 78 A3 en el callejero de Cunia). El edificio y la maquinaria del mismo no pertenecen a Pons Aluminios, sino que se la alquilan al propietario de ambos. Pons por tanto se dedica solo a realizar el trabajo, comprando la materia prima y luego vendiendo el producto resultante a una tercera empresa intermediaria que se encarga de enviarlo fuera de Cunia para su distribución a los clientes finales.

Desde hace cuatro meses, la Pons Aluminios no paga el alquiler del edificio al propietario; parece una decisión arriesgada, ya que se trata de un primo hermano de Shu Weng, el Dragón de la Noche (ver RN página 130). Sin embargo, este familiar de Weng, llamado Shu Zhao, no es amigo de empezar las cosas usando métodos ilegales y advirtió hace unas semanas a Pons que debía pagar o rescindiría el contrato de forma unilateral y le denunciaría por los retrasos.

Pero Tomás Pons, el gerente de la empresa, respondió que no pensaba pagar hasta que se le reparase la maquinaria de extrusionado, según él defectuosa, que alquiló a Zhao. Zhao respondió a su vez que Pons conocía el estado de la maquinaria al firmar el contrato, en el que además se comprometía a encargarse del mantenimiento. La cosa estaba así cuando Pons, la mañana del pasado lunes, se presentó en comisaría a denunciar que alguien había entrado en la fábrica la noche del sábado al domingo (Pons Aluminios trabajan algunos empleados de oficina el sábado por la mañana) y había robado varios componentes importantes de la maquinaria, así como las piezas estropeadas que tenía apartadas para demostrar su mal estado a Zhao cuando viniera por allí. Sin saber qué hacer, Zhao ha acudido a su primo Weng y este, que no quiere verse implicado, ha usado su influencia política con la policía para que retrase la investigación y pedido a su eficiente asistente Cheng Mei que contrate a un equipo de personas discretas que se hagan cargo.

¿Quién ha robado en Pons?

Nadie. O, para ser exactos, el propio Pons. Veréis, Tomás se ha metido en un lío. Creía tener el negocio perfecto; un familiar suyo funde aluminio en Barcelona y lo vende a fábricas de extrusionado. Tomás le compra el aluminio "a precio de familia". Lo lleva a Cunia, donde lo convierte en piezas que luego vende por todo el país con ayuda de una empresa socia. La gerente de dicha empresa, por cierto, es Inia Del (ver RN página 124), así que en realidad se ha hecho socio del Mekong. A la vez que es socio de los Dragones Rojos. Vaya, no parece el más inteligente de los planes pero es que el pobre Pons sabe que el Mekong está detrás de Inia pero ignora la relación de Zhao con los Dragones.

En cualquier caso, Inia vende las piezas producidas a precios competitivos y ambos ganan un buen dinero. ¿Negocio redondo? Sobre todo gracias a que la materia prima es muy barata (su familiar no es idiota y le vende la de peor calidad), a los contactos de Inia y a que los empleados cobran una miseria, de otra forma sería un negocio más que dependería de la buena labor comercial de Pons, de la que anda escaso. Los problemas han empezado cuando, sin previo aviso ni explicación, Inia ha comenzado a retrasarse mucho en pagarle su parte de las ventas. Cuesta no aceptarle las excusas a una agente del Mekong, que además le presiona para producir.

Tomás Pons ha pensado que si hace desaparecer las piezas y culpa a unos ladrones, ni podrá pagar ni podrá producir, por lo que tendría un motivo para cerrar la fábrica antes de que la deuda sea excesiva y para que Inia no le obligue a producir, esperando que esto obligue a ella a pagar de una maldita vez. Si Inia paga, Pons "sustituirá" las piezas usando las que él mismo robó. Si Zhao repone las piezas "estropeadas", venderá las viejas al peso. Es una jugada poco afortunada de Pons, aunque por motivos que desconoce: detrás del impago del Mekong está el descubrimiento por parte de Inia de quién es el propietario de la nave cuyo alquiler paga Pons y ha decidido usar la información para perjudicar de forma indirecta a los Dragones Rojos. Ha empezado a ahogar la economía de Pons a base de no pagarle sus comisiones de venta pero le sigue exigiendo producir para ella. Además Inia se huele que hay algo raro en este robo y ha mandado a investigar a "Lila", el nombre en clave de una agente del Mekong que normalmente descubre formas de agujerear el cerebro de la gente pero que también es buena investigadora.

Personajes principales

Tomás Pons: está metido en un asunto más gordo de lo que puede morder, por lo que podría apelar a uno de los dos bandos para ser protegido, o bien a los personajes jugadores para que le quiten de encima a Lila o bien a Lila para que se encargue de los pjs. Mientras una de esas dos cosas ocurre, procurará huir, porque tiene claro que ya poco ha de ganar en este negocio. Tanto Lila como los pjs pueden ser encargados de ir a por el.

Tomás Pons
Conducir 17
Dialéctica 19
Pistola 15
Puntos de vida 12
Umbral mortal 4+1d10
Ajuste por fuerza 0
Alerta 15
Esquivar 13
Iniciativa 4,5
Resistir dolor 2

Shu Zhao: un tipo de poca inteligencia o imaginación, con lo que es lógico que se dedique más alquilar sus propiedades que a utilizarlas. No tiene nada que ver con el robo ni sabe qué ocurre de verdad con la fábrica. ¡Sólo quiere que le paguen! Si descubre que Pons hace negocios con los Mekong, no tendrá, en principio, interés en una guerra de bandas con ellos, para la que piensa que los Dragones aún no están preparados. Y cree que su primo tiene menos interés aún. Pero claro, quiere cobrar, así que en un momento dado pueden usar a los pjs como herramienta de cobro si las cosas parecen estancarse.

Shu Weng: no quiere tener problemas con este asunto, en el que se ha metido sólo por amor a su primo, al que, como miembro del Parlamento de Cunia, considera un grano en el culo; pequeño, pero molesto. Si los personajes se hacen notar demasiado al hacer su trabajo, se enfadará.

Inia Del: Inia espera que se rescinda el contrato para perjudicar a los Dragones económicamente, aunque eso le suponga a ella dejar de ingresar por el extrusionado de aluminio. Aunque, bien pensado, podría decidir alquilar ella misma la fábrica a través de un testaferro, reduciendo así del todo la comisión a Pons y metiendo trabajadores aún más baratos. ¿Será Zhao tan tonto para no descubrir la jugada? Sí, podría ser. Inia estaría dispuesta a intentarlo.

Lila: la asesina-investigadora de los Mekong es una persona eficiente pero está sola; descubrirá lo que ha pasado con las piezas robadas, pero despacio. El/la director/a de juego ha de valorar si ella descubre que el robo lo ha realizado el propio Pons antes o después que los investigadores. Si estos dan demasiadas vueltas, se les adelantara. Si descubre la verdad, pedirá instrucciones. Si sólo se sabe que Pons ha realizado el robo, se la enviará a hacerle una visita y romperle varios dedos primero, para pedirle amablemente después que devuelva lo robado y se ponga a trabajar otra vez. El papel de Lila no ha de ser de confrontación directa salvo que no quede otra posibilidad. Recordemos que los Mekong no están interesados (aún) en una guerra abierta. Aunque quizá por eso los pjs son un blanco interesante, si no tuvieran una relación directa con los Dragones (¿la tienen?). En resumen, se puede usar a Lila como un elemento misterioso que en un momento dado incluso quiera proteger a Pons de los personajes para que siga trabajando para el Mekong. Si esto deja de ser posible, querrá eliminar a Pons y a todo aquel que sepa de la relación entre Pons y el Mekong.

Lila
Armas blancas 20
Conducir 16
Descubrir 16
Escuchar 14
Fusil 21
Saltar 17
Sigilo 24
Orientación 15
Pelea 16
Pistola 19
Seguridad 14
Trepar 15
Puntos de vida 12
Umbral mortal 4+1d10
Ajuste por fuerza +1
Alerta 18
Esquivar 19
Iniciativa 7,6
Resistir dolor 3

Cheng Mei: una mujer taciturna, pragmática, poco dada a la ira o al nerviosismo. No le gusta tomar decisiones sin consultar a su jefe, a pesar de que es claramente más competente que él. ¿El motivo? No le sale a cuenta. Regenta dos restaurantes que van bastante bien y los problemas asociados a los asuntos turbios de los Dragones es lo último en lo que le gustaría verse mezclada. Por eso posiblemente pase toda esta aventura poniendo cara de leve fastidio.

Cheng Mei
Comercio 22
Dialéctica 16
Idioma (español) 15
Psicología 17

Reunión con Cheng Mei

Si antes de acudir a la reunión los personajes investigan a esta mujer (actualidad, bajos fondos), podrían relacionarla con Weng y saber así de quién viene en realidad el dinero. La reunión tendrá lugar en un pequeño restaurante chino de la Calle Sabica (101-B2 en el callejero de Cunia) llamado Farol Rojo. Tiene apenas media docena de mesas y una decoración muy espartana, poco típica de los restaurantes chinos que pueden conocer los personajes jugadores (salvo que sean chinos). Tampoco está muy limpio, pero los desconocidos olores que vienen de la cocina resultan bastante agradables. Los personajes comprobarán que aquí acuden a comer precisamente chinos. Pero no están allí para comer, Cheng Mei, que es la regente del negocio, les llevará de inmediato a un despacho posterior.

Allí les planteará la situación: se presentará como una empleada de la empresa "Shu e hijos S.L." a la que se le ha encargado investigar el robo de un material de la empresa. Les explicará que Shu e hijos dispone de una fábrica de extrusionado de aluminio pero ellos no realizan tal actividad, sino que alquilan las instalaciones a una empresa llamada "Aluminios Pons", que pone el material y la mano de obra y vende el producto. Shu tan sólo cobra un alquiler. Por desgracia, hace cuatro meses que Pons no paga el mismo, alegando el presidente de la empresa primero que tenía problemas de impago con los clientes, y más recientemente, que no podía fabricar en condiciones pues algunas de las piezas de la maquinaria estarían estropeadas y ha debido sustituirlas de su propio bolsillo. Tomás Pons, el citado director, afirma que es Shu quien debe pagar las piezas repuestas, mientras que Shu opina que Pons conocía las condiciones de la fábrica al alquilarla y antes de firmar el contrato. Además, se acaba de dar un problema adicional; alguien ha robado en la fábrica tanto parte de las piezas nuevas como las piezas defectuosas almacenadas allí para demostrar a Shu en una futura visita que estaban en excesivo mal estado. Cheng Mei afirma que el asunto no parece muy claro y necesita que personas de cierta independencia investiguen. Afirmará con aire de misterio que no se deben preocupar por interferencias de la policía en la investigación. Si los personajes preguntan mucho sobre ello, intentará una evasiva en principio, pero si parecen dispuestos a negarse a hacer el trabajo si no se aclara ese punto, afirmará que tienen algún conocido en el cuerpo que ha afirmado que no se toman el caso en serio porque el empresario es chino; apelará al racismo de la policía (exista este o no) para librarse de esta insistencia de los personajes.

Por último, Cheng Mei les pide que los medios que utilicen en el trabajo sean discretos, incluso si hubieran de ser alegales. Espera de ellos que no se precipiten y una vez que tengan la información, consulten con ella antes de lanzarse a actuar contra los ladrones.

Visita a la fábrica

Una visita a la fábrica de extrusionado es un primer paso lógico. Cuando lleguen allí, pronto se darán cuenta, incluso sin entrar, de que la producción está parada. El director-presidente los ha mandado a todos a casa hasta que se resuelva el asunto del robo o se disponga de dinero para seguir con el trabajo. En la nave sólo están el propio Tomás Pons y dos empleados, María Jesús Vigil y Antonio Barreno, y sólo en turno de mañana, pues no hay tantas tareas que merezca la pena venir por la tarde. De hecho, con la producción parada, incluso las mañanas son muy tranquilas.

Los personajes pueden buscar información sobre el robo, pistas como huellas del camión utilizado, hablar con los dos únicos empleados que quedan en la fábrica en horario laboral (Vigil haciendo números y atendiendo el teléfono, Barreno haciendo mantenimiento). También pueden hablar con Pons (después de todo, van de parte de un socio) aunque esta no sería la opción ideal para Cheng Mei, que les ha pedido discreción.

Examinar la cerradura o las máquinas con habilidades adecuadas (seguridad, mecánica) permitirá descubrir que los ladrones eran expertos, no ocasionales y/o que sabían lo que buscaban, pues la cerradura está forzada con "cariño". El ordenador no registró entrada alguna con una tarjeta de empleado. Quienes sepan de maquinaria también podrían descubrir que las piezas que faltan son las más valiosas y las más esenciales para que funcionen las máquinas (aparte de las "defectuosas" que en teoría estaban colocadas sobre un palé en una esquina, según puede indicar Barreno y que también faltan).

Cualquier empleado les podrá señalar, si no las buscan los propios investigadores, las huellas de rodadas que dejó un vehículo entre el sábado y el lunes, junto a la puerta de entrada. Quienes vinieron en él debieron de hacerlo de noche y no fijarse en unas manchas de aceite dejadas por algún otro coche durante el sábado; las pisó y dejó su huella. El examen de estas (conducir) permite apuntar a un vehículo ancho pero no a un camión, a algo más ligero.

Revisar las cámaras de vigilancia de algunas empresas del polígono (esta no tiene ninguna que apunte a la puerta de carga y descarga, por la que debieron entrar) si se lo montan para conseguirlas, revelaría la presencia de una camioneta pick up en horario nocturno con una carga tapada con telas en la parte trasera. No se ve la matrícula en ninguno de los ángulos, mala suerte. Si se logra obtener información sobre los vehículos de los empleados de la empresa, se descubrirá que Barreno posee un Citroen utilitario y una pickup Datsun de segunda mano. Si fuesen a casa de Antonio, en el Barrio Andaluz, podrían buscar y encontrar el vehículo aparcado en el garaje del edificio, con las piezas aún guardadas en la caja trasera, tapadas por una lona. Claro, que esto puede provocar la reacción lógica de Barreno, decírselo a su jefe y sugerir la intervención de los Mekong y estos la de Lila.

Si se accede de alguna manera al ordenador de Pons, es posible encontrar en él, con tiradas adecuadas (está protegido por clave y hay mucha información dentro mezclada, es necesario combinar conocimiento informática y buscar datos), pruebas de lo extrañamente baratos que son los precios a los que compra el aluminio, sobre todo comparado con el precio al que los vende, lo poco que paga a sus empleados o el nombre de la empresa que distribuye después el aluminio (y a la que, investigando más tarde, se pudiera relacionar con Inia Del y los Mekong).

María Jesús Vigil: empleada de la planta de extrusionado que sabe, como contable de la fábrica, de algunas de las chapuzas económicas de la empresa, como los precios baratos del material de Barcelona o que la empresa distribuidora del producto, M-Export, les paga una comisión por las ventas y se la debe hace seis meses. No sabe nada de bandas criminales de ningún tipo, ni sobre el robo de las piezas, y no le apetece nada hablar de estos asuntos, aunque entiende que se están haciendo las cosas mal en la empresa y que su puesto de trabajo está en peligro. En consecuencia, se la puede convencer de hablar si se le ofrecen garantías.

Antonio Barreno: un hombre muy fiel a Tomás Pons que si llega a ver merodear a los personajes se hará el encontradizo. Si se entera de que son investigadores, simulará el papel de empleado chivato dispuesto a hablar mal de la empresa, pero con la idea de darle a esta gente pistas falsas. Incluso informará a Pons, en cuyo caso, el director de la empresa llegará a pedir ayuda a los Mekong, quienes podrían intentar, con ayuda de Barreno, tender a los personajes una emboscada en la fábrica para "extrusionarlos", en la que participe Lila como francotiradora.

La fábrica Pons Aluminios

La planta de extrusionado está compuesta por dos edificios contiguos, unidos. Uno de ellos, de dos plantas, son las oficinas; el otro, de una sola planta del doble de altura que la otra y mucha mayor superficie, es la nave industrial donde se realiza el extrusionado. El conjunto está rodeado por una valla de sólo dos metros veinte de alto, sin electrificar y sin alarmas. Las puertas de carga y de empleados de la valla son electrónicas y sólo se pueden abrir o con una tarjeta personalizada o desde dentro. Por la puerta principal del edificio de oficinas se accede a una recepción amplia en a que tras de un mostrador hay un puesto de recepción con un ordenador en el que se registran las entradas y salidas y los horarios de las mismas, así como la recepción de paquetes. Allí hay también una zona para cambiarse y ponerse la ropa necesaria para acceder a la nave industrial, a la que se puede pasar desde aquí por una puerta que comunica con el edificio de al lado. Subiendo por unas escaleras se llega a la planta de despachos. Esta contiene una sala de reuniones, un despacho cuádruple, un despacho séxtuple y un despacho de dirección.

La zona de extrusionado es una sala de unos 1000 metros cuadrados en la que aparte de un espacio para la carga y descarga de material y otro para el almacenado de las enormes barras de aluminio que van llegando, la mayor parte del área la ocupan las enormes maquinarias en donde el aluminio se calienta y posteriormente se le da forma. En esta zona hay montones de espacios para esconderse y gran cantidad de máquinas que queman y cortan.

Planta de extrusionado

En caso de que Barreno, los Mekong o Lila se cansen de los personajes jugadores y decidan tenderles una trampa, atraerles a la planta de extrusionado con cualquier excusa (la mejor, una supuesta confesión de Barreno) es una opción divertida y sucia para la aventura. Llevarles a alguna zona de la fábrica sin salida y arrinconarles, con Lila disparando desde un alto, algunos matones poniendo máquinas en funcionamiento en las que intentar meter a los personajes... De algo así tendrían muchos problemas en librarse, pero tiradas adecuadas (mecánica u orientación) permitirían darse cuenta de que es posible escabullirse entre la maquinaria (esquivar). Sí, pueden estar en marcha, pero esquivar el movimiento de las cintas no es complicado salvo que se obtenga un fracaso alto, en cuyo caso una extremidad puede acabar en un mal sitio y en muy mal estado (daño III+3).

Barreno y matones
Armas contundentes 15
Pelea 14
Puntos de vida 15
Umbral mortal 5+1d10
Ajuste por fuerza +1
Alerta 12
Esquivar 14
Iniciativa 4,5
Resistir dolor 2

Pons a la fuga

Si Pons decide huir en un momento en que no esté vigilado, será muy difícil encontrarle, aunque se debería permitir a los jugadores usar su imaginación y sus contactos, quizá también los de los Shu, para localizarle, quizá mientras para a comer y paga con tarjeta en un área de servicio o cuando un camionero que trabaje para los Dragones detecte la matrícula. Pons irá armado con una pistola y tiene mucho miedo, por lo que puede reaccionar a la tremenda. Conduce un Audi Q3 todo terreno y si se inicia una persecución con él intentará dirigirse a una zona rural, de malos caminos, donde el resultado de malas tiradas de conducir pueda resultar la rotura de un eje, salvo que los personajes lleven vehículos adecuados también.

Encuentro final con Shu Weng

Dependiendo de cómo lo hayan hecho y en especial si logran salvar a Pons para que confiese el robo y se ponga a trabajar, además de encontrar pruebas de la conexión con los Mekong, se podría premiar a los personajes jugadores con una reunión con el mismísimo Shu Weng. Esta vez la reunión será en un discreto despacho de abogados cercano a la Catedral. Una tirada de actualidad permitirá reconocer a Weng como político, pero sólo una buena tirada de bajos fondos lo relacionará con el hampa de los Dragones Rojos. Weng tan sólo quiere escuchar de boca de los personajes todo lo ocurrido, incluyendo posibles indiscreciones sobre el comportamiento de su primo; le gustaría tener una excusa para molestarle si ha metido la pata. Si los pjs se muestran corteses y sinceros, podrían ganar un aliado importante. De lo contrario, que no cuenten con más trabajos de parte de los Shu. Su actuación en esta reunión en concreto, remitiéndonos sólo a la calidad de la interpretación de los jugadores y no al resultado de la misma, les puede hacer ganar un punto de experiencia más.

El jefe

 

 

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