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viernes, 7 de agosto de 2020


 

1x04 Cancerbero en el Hades

Siguiendo su costumbre, Enrique Romero le pide a Clara que "le eche un vistazo" a la muerte de Bozhidar Zielinski en su apartamento. Como siempre poca, o más bien nula, es la información que le comenta el trabajador del CNI. Solo sabe que le pagará la tarifa estipulada por su tiempo.

El muerto fue encontrado en su vivienda acuchillado repetidas veces y toda la casa revuelta. La policía ha deducido que fue un intento de robo que acabó mal, total un inmigrante polaco que trabajaba como portero/recepcionista en un hotel de poca categoría de Cunia y que vivía en un mísero apartamento del casco viejo… Su asesino seguro que ha sido alguien desesperado por conseguir algo de efectivo para algún chute, aunque seguramente su botín debió de ser más bien magro.

Una visita al hotel le sirve para hacerse una idea del difunto: hombre de 50 y muchos, delgado pero fibroso, poco hablador, trabajador y un poco huraño. Que supieran su vida era de casa al trabajo y del trabajo a casa. No le conocían ningún amigo, ni siquiera conocidos. De su pasado en Polonia no tenían ningún dato, no hablaba. De hecho no hablaba casi de nada.

Con los contactos de Enrique puede acceder sin ningún problema al apartamento. Es un caos. El asesino, y ladrón da la sensación, no dejo ningún rincón por revolver. Aunque se le hace extraño que podía buscar de valor en algunos lugares. Entre una pila de diarios, muchos de ellos extranjeros, encuentra una tarjeta del club El Loro Azul.

Intrigada, esa noche decide ir al club. Necesita bastante tiempo de charlas para averiguar que el muerto tenia un segundo trabajo. Ciertas noches de la semana era uno de los porteros del local. Este dato confunde a Clara. ¿Es posible que la muerte tuviera algo que ver con su otra actividad? Pero esta pista no le lleva a ningún lado.

Pasa un informe de sus descubrimientos a Enrique. Este, como casi siempre, parece solo asentir a lo que oye y no abre boca de lo que pueda saber. Notando Clara que parece que le esta ocultando algo, así se lo hace saber.

Después de un largo tira y afloja, entorno en el que Enrique parece encontrarle un gusto extremo, este le comenta que ha podido ver el informe de la autopsia y que en esta se recoge que el muerto tenia un tatuaje en un antebrazo. Tatuaje que no le dan ninguna importancia pero que Enrique sabe reconocer. Pertenecía a una antigua unidad serbia, que participó en la masacre de Srebrenica. ¿Un polaco en el ejercito serbio?

Días después Enrique le comunica que el supuesto polaco es en realidad Božidar Zjalic, militar de poco rango pero asimismo buscado por la masacre. Este hecho despierta en Clara algo que vio en el hotel al llegar a este. Un matrimonio extranjero, del este por su acento, estaban pagando la cuenta para irse del hotel, unos días antes de lo previsto según comentaba en ese momento el recepcionista.

Con los nuevos datos pueden identificar a la pareja. La mujer fue una de las supervivientes de Srebrenica, pero su padre y hermanos murieron. Piensan que pudo reconocer a Božidar y que lo siguió, o siguieron, a su casa y allí se vengó. Aunque no les queda claro el porqué del destrozo del apartamento. Clara sigue pensando que para simular un robo se esmeraron demasiado.

Con el paso de las semanas, en uno de los encuentros con Enrique, este le comenta que Božidar no era el único serbio que vivía en ese edificio. Se ve que un camarada de la unidad también había elegido Cunia para pasar desapercibido. Debió de encontrar el cadáver el primero y es posible que buscara algún documento, o foto, o lo que fuera que pudiera relacionarlos, y si salía a la luz el pasado del difunto podrían seguirle el rastro hasta él.

 

 

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«A ver si el frío hace que caigan los más débiles y mejora esta mediocre raza italiana.»

Mussolinni