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jueves, 2 de abril de 2020


 

Ricard Garrofé Sato

Historia

Ricard es originario de Barcelona, se crió en el seno de una familia adinerada en la calle de Sant Gervasi, su padre era un prestigioso abogado y su madre la hija del consul de Japón en Barcelona.

La infancia de Ricard transcurrió de forma feliz mientras se preparaba para el brillante futuro profesional que todo el mundo auguraba para él. Los albumes de fotos de su familia están llenos de recuerdos de esa época, las navidades en Puigcerdà para esquiar, los veraneos en el yate de su familia en Menorca.

Su madre tenía una gran influencia en Ricard, ella siempre le hablaba en japonés por lo que aprendió este idioma de forma fluída y natural, también practicó desde pequeño artes marciales japonesas, judo y kenjutsu. Antes de cumplir los 18 había viajado varias veces a Japón para conocer a sus familiares y la tierra de su madre.

Tras cursar el bachiller en el colegio de La Salle de Sant Gervasi Ricard se matriculó en la licenciatura de medicina de la Universidad de Barcelona, fue un alumno brillante y se licenció sin perder ningún curso. Al terminar la carrera sus compañeros de aulas comenzaban a preparar la oposición para poder realizar una especialidad, pero él tenía otros planes. Durante el último año de carrera había preparado el examen de capacitación para los médicos en Estados Unidos.

Recién licenciado Ricard hizo las maletas y cruzó el charco para formarse como especialista en Estados Unidos, su pasión era la cirugía. Trabajó como interno de cirugía general en el hospital Vanderbilt de Nashville, y posteriormente completó su formación en Dallas junto a algunos de los mejores cirujanos plásticos del pais. Con 30 años recién cumplidos Ricard regresó a Europa.

Ricard Garrofé

Tras un año en Barcelona ejerciendo la medicina privada Ricard comenzaba a ser conocido dentro de los ámbitos profesionales, entonces le hicieron una oferta que no pudo rechazar. Le ofrecían el puesto de jefe de sección de cirugía plástica en el Hospital del niño Jesús de Cunia, era demasiado joven para ser jefe de un servicio, el puesto de jefe de sección era a lo más que podía aspirar en este momento, por lo que aceptó sin pensárselo demasiado.

Aunque el trabajo con los niños era muy gratificante el salario no lo era tanto, Ricard estaba acostumbrado a salarios elevados derivados del ejercicio de la medicina privada, por lo que comenzó a operar en la clínica Ruber de Cunia, su nivel adquisitivo retornó de esta forma a su lugar habitual. En Ruber su trabajo consistía en cirugía estética, daba a la gente el aspecto que querían tener, aumentos de pecho, narices, liposucciones, abodominoplastias, durante su primer año en Ruber ya había operado a más de una docena de artistas famosas, fue entonces cuando recibió la visita de la Yakuza.

Akira Kijimuta se presentó en su consulta para contratar sus servicios como cirujano plástico, quería hacer unos arreglos en el cuerpo de su nueva amante, nada complicado, pechos, cintura, trasero, para favorecer que la cirugía fuera lo antes posible Kijimuta pagó los honorarios de Ricard por adelantado y con una sustanciosa propina. Dos días después una hermosa japonesa estaba en la mesa del quirófano de Ricard. La cirugía transcurrió sin incidentes hasta que llegó la hora de despertar a la joven, manifestó una extraña reacción a la anestesia que impidió sacarla de la sedación y requirió su ingreso en la UCI de la clínica, fue entonces cuando comenzaron las desdichas de Ricard. Durante la estancia en la UCI la muchacha tuvo una sepsis que provocó que se abriera la herida quirúrgica de su abdomen, mientras tanto continuaba intubada en estado de coma. Cuando Akira Kijimuta vió a la chica en la habitación de la UCI y contempló el aspecto que tenía dirigió una mirada de profundo odio a Ricard, después abandonó la clínica sin decir ni una palabra.

Esa misma noche, mientras esperaba un taxi para ir a su casa, un coche se detuvo frente a Ricard, salieron dos gorilas y con violencia y decisión le pusieron una bolsa en la cabeza y le metieron en el maletero. Ricard estaba desorientado y no sabía cuanto tiempo estaba durando el viaje, pero sabía que le iban a matar. El coche se detuvo, el maletero se abrió, Ricard soltó varias patadas al aire intentando golpear a quien estuviera fuera pero fue en vano, con un bate le dieron un golpe y cayó inconsciente.

Cuando despertó abrió los ojos y comprobó que ya no llevaba la bolsa, unos faros de automovil le deslumbraban, ante él había tres figuras, dos eran corpulentos el tercero, entre los otros dos era más pequeño, la tercera figura comenzó a hablar.

-Vas a morir, con tu sangre lavarás la afrenta que me has hecho. - La voz era la de Akira Kijimura.

Entonces uno de los gorilas se adelantó con un bulto entre las manos, Ricard supo lo que era cuando el hombre derramó gasolina sobre él, Ricard gritó pidiendo clemencia pero solo obtuvo como respuesta el chasquido de un encendedor al prenderse, entonces comenzó el dolor.

Ricard corrió gritando intentando apagar las llamas que cubrían todo su cuerpo, entonces tropezó y cayó por un terraplén, durante la caída el polvo y las piedras ayudaron a extingir el fuego y Ricard quedó tendido al fondo de la cuesta. Malherido pudo escuchar el sonido de las pisadas de un hombre bajando la cuesta empedrada, entonces escuchó el inconfundible sonido de un revolver al amartillarse y después escuchó un disparo.

Cuando Ricard despertó estaba intubado y atado a una cama, sin duda estaba en una UCI, miró sus brazos, sus piernas y su abdomen y vió las gasas y las vendas que cubrían todo su cuerpo. El nombre de la sábana indicaba que estaba en La Fe de Valencia. Antes de el alta del hospital Ricard pasó 3 meses de suplicio con las continuas y dolorosas curas de las quemaduras que cubrían todo su cuerpo, no reveló su nombre a nadie haciéndose pasar por un indigente sin documentación, sabía que si su nombre aparecía en cualquier documento, noticia o historial la yakuza lo sabría y estaría muerto.

Cuando Ricard salió del hospital sus quemaduras habían dejado paso a grandes cicatrices que recorrían su rostro y su cuerpo, en el hospital le habían atendido bien, pero no habían podido hacer nada con su alma que estaba ennegrecida por el fuego y llena de resentimiento y odio. Regresó a Cunia y durante varios meses vivió en la calle mendigando y observando, planeando su venganza. Tras asesinar a algunos yakuza se dió cuenta de que necesitaba ayuda para completar su venganza.

Ricard Garrofé

En la actualidad Ricard tiene su refugio en un apeadero de trenes abandonado en el barrio Oliver. Junto a Ricard, entre las máquinas oxidadas y los destartalados almacenes ferroviarios, conviven a modo de banda o tribu, un grupo de seis ladrones sin techo, esta pequeña banda criminal lleva junta más de un año, Ricard ha enseñado artes marciales a sus compañeros, esa instrucción, sumada a la ausencia completa de esperanza de tener una vida mejor hace que estos ladrones sean muy peligrosos. En cualquier caso este grupo no ataca a los ciudadanos de Cunia, se limita a obtener comida y suministros de los contenedores del puerto mientras planean golpes quirúrgicos contra los intereses de los yakuza.

Descripción Física

Ricard siempre lleva el rostro cubierto con una bufanda o un pañuelo, sabe que sus cicatrices le hacen facilmente reconocible. Su ropa cambia según lo que va encontrando, desde pantalones de pana a pantalones de militar, lo que siempre le acompaña es una raída gabardina de color pardo. Bajo la gabardina Ricard lleva camuflada una katana que robó a uno de los primero yakuza que mató, lo que Ricard no sabe es que el yakuza estaba transportando un regalo que provenía de Japón directo para Hio Ono.

Ricard Garrofé

Interpretación:

Ricard es parco en palabras pero cuando tiene que hablar utiliza un lenguaje correcto que deja entrever su cuidada educación. Tiene una gran personalidad y tiende a ser el lider en cada situación, le cuesta mucho aceptar órdenes de otra persona.

El objetivo que mueve su vida es eliminar a Akira Kijimura, de momento nunca le ha tenido a tiro, una vez que complete esa misión no sabe que será de su vida.

Ficha

Características:

CUE 7 FUE 5 VIT 5 RES 5
DES 8 AGI 8 COO 8 VEL 6
INS 5 PER 4 INT 4 CON 4
INT 8 MEM 5 LOG 5 INV 5
PRE 7 CAR 5 VOL 5 APA 1

Habilidades (nivel y atributo sumado)

Armas blancas: 23
Bajos fondos: 21
Burocracia: 12
Conducir automovil: 16
Correr: 18
Descubrir: 14
Dialéctica: 18
Esconderse: 21
Escuchar: 17
Intimidar: 22
Medicina: 23
Habilidad Artística: Escultura: 21
Pelea: 19
Pistola: 17
Saltar: 15
Sigilo: 18
Trepar: 15
Psicología: 19
Idioma: Inglés: 18

Virtudes:

Artes marciales.
Bilinguismo: (japonés/castellano/catalán)

Defectos:

Feo.
Cicatrices.

Equipo:

Katana japonesa de excelente manufactura.
Revolver con 5 balas.
Gabardina.
Mechero de gasolina.
Navaja suíza.

 

 

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Cita

«A ver si el frío hace que caigan los más débiles y mejora esta mediocre raza italiana.»

Mussolinni