Número: 248. 4ª época. Año XXIII ISSN: 1989-6289
El sábado 6 de diciembre, día de la Constitución para el pueblo español, tuvo lugar un evento en el distrito de Villaverde, en la capital de España. El Otaku Fest celebraba otra edición más. Para el público otaku madrileño es uno de los últimos eventos del año, por no decir que el último para muchos (salvando la Gamergy). Siendo una gratuita, las entradas debían pedirse por adelantado y solo estuvieron disponibles unos pocos días. El Akihabara club Madrid, grupo friki del barrio, fue la principal parte de la organización.
Desde las once de la mañana, calentando con un karaoke (ahí, empezando fuerte), las actividades en el recinto (el Cinesia) no cesaron en ningún momento del día, salvo una hora que el equipo organizador estableció para que ellos mismos y los artistas pudieran comer. Sin embargo, debido a la entrega del mismo equipo organizador ese rato de descanso que ellos mismos tenían lo acortaron para continuar con las actividades. Sin duda, la quinta edición de este evento casi no tuvo parón gracias a la entrega de su organización y a la paciencia y proactividad de su público.
La zona de stands de artistas era variada, con unas cuantas personas dispuestas a mostrar y vender su arte. En la zona principal del recinto, a la izquierda, había un pasillo en forma de U donde se podía ver la mayoría de artistas. Había unos pocos puestos más en la entrada, yendo a la derecha. Si tuviera que sacar una gran pega a este evento es precisamente la distribución de los stands y que la zona de artistas estuviese dividida, aunque claro, es posible que si estuviesen todos juntos, no habría tantos stands… En cualquier caso, lo que sí pudimos disfrutar es del cumpleaños de una de las artistas, quien anunció en sus redes que tendría un detalle para los asistentes pasando por su stand. La pegatina la conservaré con cariño, tenlo claro.
¿Qué opciones de diversión había en el evento? A parte del karaoke ya mencionado, había concurso de dibujo, dibujo libre en el que se podía plasmar arte en un mural, actuaciones, tanto programadas como libres, tres torneos de videojuegos (en uno de ellos un servidor quedó subcampeón), búsqueda del tesoro, y para cerrar el evento se celebró un concurso de cosplay. Y sí, como buen cosplayer, no me quise saltar la última actividad de la cita. De hecho, y gracias a la ayuda de una amiga que se apuntó en el último momento, nos llevamos el tercer puesto en el concurso (eres una grande, Lua).
Curiosamente me llevé el premio con un cosplay que forma parte de mi mundo de los juegos de rol, pues el personaje en cuestión es un secundario en un juego de creación propia: el detective John Wolf, del Departamento de Policía de Howl City. Lo curioso es que mucha gente me preguntaba por el armamento del personaje, especialmente por el arma principal, pues pensaban que era una réplica de airsoft. No lo era, y debo mencionar que la legislación española obliga a registrar las armas de airsoft, técnicamente son armas, casi nunca utilizables en un concurso de cosplay, e ítems que recomiendo no llevar jamás a un evento de estas características. La procedencia de esta es una de las webs asiáticas de referencia, y a un precio bastante asequible; como bonus adicional, se le pueden meter casquillos de plástico que expulsa, haciendo una performance de cine.

HCPD, Open Up!
Debo decir que un punto a favor del concurso de cosplay de este evento es que en sus bases incluía la opción de usar OC (own character, personaje propio), algo que no en todos los lugares se encuentra aunque lo permitan. Que sirva como punto a favor y no como ataque hacia otras organizaciones, con un correo electrónico esta duda se resuelve, y no hubiera sido la primera vez que mandase un email para ello.
Hablemos brevemente de los organizadores y culpables de juntarnos un día de fiesta nacional. El Akihabara Club Madrid es un grupo de chavales en la esfera de influencia de Barrio Más Joven, proyecto financiado por el Ayuntamiento de Madrid. Van camino de formarse como asociación independiente, y son una parte muy relevante del BMJ, pues en muchas ocasiones ponen masa de trabajo, ideas, actividades y son multidisciplinares. Son colaboradores de otros eventos como fue el Fandomfest celebrado meses atrás, y su presencia como público en otros eventos también es sonada.
Vamos al centro de esta revista: el rol. ¿Hubo algún tipo de actividad rolera en esta edición? Por desgracia, no. Las actividades programadas eran amplias, pero no hubo oportunidad para tirar dados e interpretar personajes. Presumiblemente porque nadie se ofreció, y desde la organización pidieron a través de sus redes sociales colaboraciones. Personalmente fui animado a llevar alguna partida de rol por alguien ajeno a la parte organizativa (luego nos encontramos como público). ¿Me llegué a plantear el llevar una partida a Villaverde? La verdad es que no. En pocos eventos he ido como público en los últimos años, y en este caso me apetecía ser un civil más, aunque reconozco que me gusta mucho más, por norma general, ser parte organizadora y colaboradora. ¿Eso significa que el año que viene me ofreceré a dirigir una partida en el evento? Pues no sé ni qué desayunaré mañana (probablemente dará igual el día del año que se lea esto), como para saber qué haré en el 2026.
Y hablando de 2026: ¿es un evento que merece la pena como para ir, o en el caso de los que ya fuimos, volver? Sí. Es una jornada pequeña, familiar, agradable, con una organización volcada y unas actividades amenas, variadas y divertidas. Además, siendo un evento pequeño, la gente es acogedora en general, y es fácil encontrar caras conocidas dentro del mundo otaku, por no hablar de que en el fondo muchos despedimos el año de eventos en sitios así. ¿Es un evento para gente rolera? No estrictamente, pero eso no quiere decir que en futuras ediciones no existirán opciones más roleras.