Número: 170.     4ª época.     Año XVI     ISSN: 1989-6289

170 > Aventuras > Rol Negro > Cuento de Navidad (RN). Por: Roberta Alias (y Dickens claro)

 

Cuento de Navidad

La historia se inicia un día de Nochebuena, exactamente siete años después de la muerte de Angelina Maral, la mujer de Ebenezer Scrooge. Este, propietario de un negocio de filatelia y numismática en pleno centro de la ciudad estaba cerrando las puertas de su negocio con unas ventas paupérrimas y un futuro sombrío. Scrooge, que no se engañaba, sabía que el negocio no aguantaría mucho y sus más de 65 años recomendaban que se jubilara y lo olvidara todo. Todo era más difícil ahora, con tanta internet, mensajerías y esas pegatinas que ahora llamaban sellos. La gente había perdido la pasión por las pequeñas obras de arte dentadas. Y las monedas iban por el mismo camino, tanta tarjeta de plástico y tanto google y ya nadie se detenía a contemplar los hermosos billetes de países lejanos que arrastraban tu pensamiento a sus aromas, sus paisajes y sus gentes. ¿Habéis visto alguna vez un billete de Bután? Entonces no sabréis de lo que estoy hablando.

Nada había merecido la pena desde la muerte de Angelina.

Por la mañana del día 26, Roberto, único trabajador de la filatelia, se encontró el cadáver de su empleador en una de las sillas de la tienda. Parecía tranquilo y sereno, pero estaba muy frío al tacto. Su cara era de tristeza y cansancio, de rendición, pero sus ojos estaban muy abiertos, como para dar miedo, como si en el último suspiro hubiera visto algo horrible. Habían sido muchos años de trato con aquel viejo para no sentir su muerte, pero la cabeza de Bob (su mujer le llamaba así) estaba en el futuro. ¿De qué le valdría su experiencia en la filatelia para encontrar un nuevo trabajo? ¿Y sin trabajo, cómo podría sacar adelante a su enfermo hijo Tim? Por eso llamó primero a su mujer y fue ella la que le dijo que llamara a la policía.

Y ahí es donde aparecen ustedes…

Tus personajes no tienen que ser policías, pueden ser investigadores privados contratados por esta para resolver el caso. La policía está saturada de delitos importantes y no puede perder el tiempo en una aparente muerte natural.

La muerte de Scrooge

Los personajes podrán descubrir varias cosas de Scrooge en su investigación. Cuéntaselas cuando lo creas oportuno y en el orden que te parezca apropiado.

La tienda de Scrooge parece algo anticuada y descuidada, pero la verdad es que vale una fortuna. Tiene monedas, billetes y sellos especialmente caros por los que podría sacarse un buen pico, pero la verdadera fortuna de Scrooge es el propio local. Situado en una de las zonas más "populares" de Cunia vale millones de euros y si se alquilara se podrían cobrar varios miles de euros al mes.

El abogado de Scrooge, quién le llevaba los papeles legales, confirmará que las últimas voluntades del fallecido legan a Bob todas sus posesiones y pide que le entierren junto a su Angélica. Bob se ha convertido en una persona adinerada y en uno de los principales sospechosos, aunque Bob negará conocer el testamento.

Nota: en Cunia no existe la obligación de legar los bienes a los herederos.

El anciano murió estrangulado por la espalda (hay dos huellas de pulgares en la parte posterior y ocho en la parte delantera). No es lo habitual para matar a una persona, pero el forense podrá contarles que es más efectivo que la manera tradicional y la víctima no puede oponer tanta resistencia.

La silla donde fue encontrado el cadáver estaba pegada a una estantería. Alguien colocó ahí el cadáver después de matarlo. No hay marcas en el cuerpo que indiquen que permaneciera en otra posición el tiempo suficiente como para que se formaran coágulos. Le colocaron en la silla poco después de matarlo.

El forense determinará que la hora de la muerte fue alrededor de las 0:00 de la noche del 24 al 25 de diciembre.

La tienda tiene una entrada principal por donde accede el público y una puerta trasera que permite entrar desde un callejón donde otros locales tienen las entradas de mercancías. La puerta trasera no se ve desde la entrada y es posible que no mucha gente la conozca.

Angélica, la mujer de Scrooge, murió atropellada. Nunca se atrapó al conductor. Poco antes de su muerte, Scrooge había recibido varias ofertas para comprar la tienda, pero se había negado a ello. Esto está anotado en un diario que Scrooge tendrá en su casa. Las anotaciones del diario acaban el día de la muerte de su mujer. Pone: "Ha venido la policía a la tienda. Angélica ha muerto."

Para ser un hombre chapado a la antigua, el anciano Scrooge tenía un servicio de videovigilancia que grababa lo que pasaba en la tienda. Lo instaló después de la muerte de su mujer. Las imágenes se van guardando en un servidor en la nube y allí se mantienen 30 días. Acceder a las imágenes no será complicado con la ayuda de la policía (o si ellos lo son). La empresa de seguridad sabe que es mejor no poner obstáculos a la investigación de un asesinato.

En las imágenes se descubrirá que tres personas utilizaron la puerta de atrás para visitar al señor Scrooge el día 24, cerca del final de la jornada laboral. Bob no estaba porque su jefe, considerando que era día 24, le había dejado irse al medio día. No hay grabaciones del momento del asesinato, alguien apagó el sistema (se controla desde un armario que hay junto a la entrada trasera).

Jacobo Marley

Es una de las personas que se pueden ver en las imágenes de Scrooge. Podrán descubrir quién es buscando información policial porque Jacobo Marley aparece en varios asuntos antiguos con palizas y matones por medio. De esto hace bastantes años, ahora Jacobo regenta un restaurante de bastante éxito vecino, pared con pared, con la filatelia Scrooge.

Jacobo no les dará buena pinta. Es el típico retrato de un mafioso que utiliza un restaurante como tapadera para sus asuntos. Y si indagan un poco verán que su imagen concuerda con sus actos. Al parecer está relacionado con la banda de Rafael González y su restaurante es conocido por la policía como punto de reunión de jefes de dicha banda.

Jacobo afirmará que pasó por la tienda de Scrooge a desearle felices fiestas y a volverle a hacer una oferta para comprarle el local y ampliar su propio negocio. Era como una especie de tradición navideña. Él le hacía la oferta, Scrooge la rechazaba, se deseaban felices fiestas y cada uno se iba a casa.

En las imágenes no se ven que discutan, al contrario, su conversación parece amigable y se despiden dándose la mano.

La señora Fezziwig

La segunda persona en entrar en la tienda es la señora Fezziwig que entra por la parte delantera y se marcha por la trasera (donde, según ella confirmará, aparca el coche). Podrán descubrir quién es gracias a una bolsa de papel con el logotipo de la pastelería Fezziwig que está en frente de la filatelia de Scrooge.

La señora Fezziwig no tendrá ningún reparo en reconocer que fue a visitarle. Ella era muy amiga de Angelina y desde entonces se preocupa de Scrooge. Aquella era la noche de nochebuena y le llevó unos pastelillos de la tienda para endulzar la noche. Scrooge era muy cabezota y volvería a pasarla solo. Ella le había invitado en varias ocasiones a su casa, pero él siempre lo había rechazado con buenas palabras. Esa noche también lo invitó y también la rechazó.

En las imágenes podrá verse como ella le besa y abraza y el responde con cierto apuro.

No existe un señor Fezziwig (por cierto, ese no es su verdadero nombre). Ella es soltera y nunca se le ha conocido pareja desde que regenta el negocio (hace 20 años). Fezziwig es una mujer enorme, de grandes manos de tanto amasar y con esa complexión con las que se describen a las mujeres teutónicas cargadas de jarras de cerveza. Pero su trato contradice su imagen porque es una mujer dulce y amable.

Si indagan un poco, descubrirán que en su tienda guarda un proyecto para convertir la filatelia de Scrooge en un lindo salón de té. Para descubrir esto tendrán que allanar la pastelería de la señora Fezziwig.

Si indagan en el pasado de esta mujer, descubrirán que fue una de las chicas de Catty (y una con bastante éxito). Sigue manteniendo relaciones con la organización y varias chicas de esta proxeneta trabajan en el local como camareras, lo que es una de las razones del éxito de la pastelería de la señora Fezziwig; muchos babosos pasan por ella para tomarse el café de media mañana o media tarde, o el del mediodía, o…

Federico Maral

El único pariente vivo de Scrooge, hijo de una hermana de Angélica, y un hombre en apariencia bondadoso y amable que todos los años pasaba por la tienda en el día de nochebuena a invitar a su lejano tío a que cenara con ellos. El hombre siempre lo rechazaba con mal humor, no le caía nada bien su sobrino de quién decía (Bob podrá confirmarlo) que bajo su bondad se escondía el corazón más vil y negro que podías imaginar. Bob no sabrá el porqué de la animadversión, pero siempre pensó que se debía al recuerdo de su mujer fallecida.

La imagen mostrará a Federico entrando por la puerta de atrás (la principal ya estaba cerrada el inicio de una conversación tranquila con su tío. Poco a poco la conversación irá elevando el tono y al final, con aspavientos incluidos, Federico se marchará de la tienda por donde entró.

Si investigan a Federico descubrirán que no es tan buen tipo como parece. Jugador empedernido está endeudado hasta las cejas y su modélica familia se está haciendo pedazos. Su mujer ha empezado a hablar con un abogado para divorciarse y quedarse a los niños y él está entrampado con la mafia china a la que le debe muchísimo dinero desde hace siete años (sí, desde la muerte de Angélica, su tía). De hecho, la mafia china está interesada en el local para poner un restaurante chino de lujo en el centro de la ciudad (una provocación al Ayuntamiento) y utilizan los pagarés de Federico para que les pase información del consistorio (donde trabaja como funcionario) y para que presione a su tío para que se jubile y le pase la tienda, que el pasaría a los chinos a cambio de la condonación de su deuda.

Los PJ podrán descubrirle visitando casas de juego chinas o recibiendo la visita de algunos "amables" matones de dicha mafia. Ahora que se ha muerto el viejo, los chinos tienen prisa en conseguir su local (que no dudan que heredará su único pariente vivo). Federico también se delatará presionando al abogado para la lectura del testamento. Lo que él no sabe es que en el testamento solo recibirá algunas cosas personales, sin valor, de Angélica. Scrooge consideró que debían permanecer con la familia de ella.

El final del cuento

Como hemos hecho en otras ocasiones, dejamos el final abierto con varias opciones para que lo ajustes según las investigaciones de tu grupo de juego. Cuento de Navidad está pensada para jugarse en una sesión, así que controla el tiempo y que descubran al asesino al final de su investigación.

Tenemos cuatro sospechosos (sí, cuatro, no te olvides del empleado, Bob). A continuación te contaremos sus motivos, su coartada y su oportunidad. Recuerda, todos conocían la tienda, la entrada trasera y el sistema de grabación en un armarito junto a la puerta de atrás.

Bob

Se había enterado, posiblemente por el propio Scrooge, de que era el heredero principal del viejo, pero también sabía que estaba recibiendo ofertas por el local de forma continua. Temía que si no se moría a tiempo, acabara por aceptar alguna, se retirara a algún paraíso y se olvidara de él. Y aunque no se olvidara, ¿de qué iban a sobrevivir mientras viviera? ¿Dónde encontraría trabajo? ¿Cómo podría mantener los elevados costes de la enfermedad de Tim?

La noche de nochebuena la pasó en familia y la familia lo confirmara.

Sin embargo, no estuvo toda la noche con ellos. Después de cenar bajo al trastero a buscar los regalos para el árbol y se entretuvo un tiempo porque estaba envolviéndolos.

Jacobo Marley

Jacobo necesitaba el local con cierta urgencia y el maldito señor Scrooge rechazaba su oferta una y otra vez, a pesar de que era muy generosa. No consiguieron doblegarlo ni cuando acabaron con su mujer. El viejo no entendió el mensaje o no quiso entenderlo. Rafael González, el jefe de Jacobo, le está presionando y está poniendo en duda su capacidad para resolver este asunto.

Todos sus subordinados asegurarán que Jacobo estuvo con ellos (mienten, pero será difícil demostrarlo).

La verdad es que Jacobo pasó la velada viajando de una fiesta a otra (demasiadas amistades con las que ser atento), pero tuvo oportunidad entre viaje y viaje para pasarse por la tienda del viejo. Llegó a la fiesta principal, la de Rafael González, pasada la medianoche.

La señora Fezziwig

La pobre señora Fezziwig estaba enamorada del señor Scrooge. Ya estaba enamorada antes de que Angélica falleciera, pero nunca había coqueteado con él antes de su muerte, incluso esperó un tiempo prudencial después del entierro. Scrooge nunca ha sido receptivo a sus regalos, halagos y atenciones y eso la enfurece mucho. ¡Nadie desprecia el amor de una valquiria!

Fezziwig estuvo en casa con su familia y amigas celebrando la nochebuena. Todos confirmarán que la vieron allí.

La fiesta era muy numerosa (muchas amigas de Catty) y era difícil saber quién estaba en todo momento. Fezziwig se escabulló un momento de la fiesta con la excusa de ir a por más pasteles a la pastelería.

Federico Maral

Las deudas son el motivo de Federico y la presión de los chinos para que heredara de una vez la tienda y se la pasara a ellos a cambio de sus pagarés.

Cenó esa noche con la familia, pero dado que están a punto del divorcio, todos se fueron a la cama temprano, vieron el mensaje de rey, tomaron algunos dulces navideños y se acostaron.

Su mujer durmió en el dormitorio, pero él se quedó un rato en el despacho leyendo.

Atrapando al culpable

La clave para atrapar al culpable son los dulces de la señora Fezziwig. En el vídeo se ve como los deja en la filatelia y en las imágenes de Federico se ve cómo aún siguen allí. No están en la casa de Scrooge ni en la filatelia cuando fue encontrado muerto. El asesino cometió la torpeza de llevarse los pasteles de la señora Fezziwig. La verdad es que son espectaculares y era una pena que se estropearan.

Alguien podría argumentar que la señora Fezziwig no cogería sus propios pasteles, pero quizás son los que llevó a la fiesta para justificar su coartada o quizás se los llevó para que no la relacionaran con el crimen (olvidando que estaba grabado).

Sea como fuera, cualquiera pudo hacerlo, pero aquel que tenga la bolsa o los pasteles de la señora Fezziwig será el asesino.