Número: 159.     4ª época.     Año XV     ISSN: 1989-6289

159 > Aventuras > Comandos > El puente de diez libras (CdG). Por: Juan Carlos Herreros Lucas

 

El puente de diez libras

William C. Guslime es un funcionario gris en un puesto aburrido en un trabajo que parece muy ajeno a la guerra: el Banco de Inglaterra. Aquella mañana hubiera sido como cualquier otra mañana, con movimientos contables, libros y cuentas, de no ser por que William tiene una extraña fijación con los números. Desde pequeño es como si los coleccionara, se obsesiona con sus armonías, con los ritmos de sus duplos y las cacofonías de sus alteraciones. No es algo especialmente útil, pero los números le hablan y él los escucha. Fue así como el señor Guslime se dio cuenta de que el número de aquel pagaré de 10 libras le resultaba conocido. «¿Otra vez por aquí?» le dijo y mucho antes de terminar la frase se dio cuenta de que era imposible. Lo más difícil fue explicárselo al jefe...

Los personajes y el principio de la historia

Tus jugadores interpretarán a los personajes que les encargan investigar este «error» contable. Pueden ser miembros de la inteligencia militar, de contrainteligencia o, simplemente, policías militares del Alto Estado Mayor que es donde apuntan las primeras pistas. Sería factible que utilizaras algún grupo especial: paracaidistas, Comandos, los personajes de Alejandretta para jugar esta partida. Los oficiales podrían solicitar que alguien ajeno a la unidad investigada sea quién realice la investigación (para evitar problemas de subordinación de mandos.

El jefe de los PJ les indicará que deben ir al Banco de Inglaterra y entrevistarse con William C. Guslime. Al pobre, como premio por su descubrimiento, le han nombrado enlace con los investigadores. En otras palabras, quién lo descubre, lo arregla que es lema oficioso de la contabilidad del Estado. Nuestro personaje les explicará que hay dos pagarés de 10 libras con el mismo número de serie y que eso es algo imposible, uno de ellos debe ser falso. William cree que es el segundo el que es falso pues la procedencia del primero está fuera de toda duda (no lo dirá, pero es el rey de Gran Bretaña). Sin embargo, ni el papel, ni las tintas, ni las firmas, nada permite detectar que el pagaré es una falsificación, tan solo el número repetido. Los jugadores quizás le hagan dos preguntas:

¿Puede ser un error al imprimirlos? William les explicará que eso es imposible, hay un algoritmo de recurrencia en la imprenta y los números van cambiando en cada billete sin posibilidad de repetición. Cualquier error en la emisión del pagaré se hubiera detectado antes de ponerlo en circulación.

¿Quién trajo el segundo pagaré al banco de Inglaterra? El contable del Alto Estado Mayor. Este organismo gestiona el presupuesto de defensa (paga nóminas, compras y ventas en el extranjero, etc.). No es habitual que les lleguen pagarés, pero tampoco es extraño y Peter Holiday, el contable, se encarga de depositarlos en el banco. William no ha hablado aún con Peter, no quería levantar la liebre y perjudicar la investigación. Serán los PJ quienes deban hablar con él.

El Alto Estado Mayor

El Alto Estado mayor es un lugar que debe dar miedo a tus personajes, aunque sean policía militares asignados a ese puesto. El lugar está lleno de generales, coroneles y demás gente con muchos calones en las hombreras. Puedes hablar con alguien que parezca un secretario y que en realidad tres o cuatro grados por encima de ti. Trabajar en el Estado Mayor es visto por algunos soldados como un castigo; realizar una investigación allí es como intentar cruzar un río con cocodrilos.

Los jefes no se encargan de las minucias, como un billete de 10 libras. En este apartado hablaremos de generales o almirantes y aunque pueden hablar con los PJ y darles respuestas (sobre todo si son respetuosos), toda la información se puede obtener de sus subordinados, aunque no lo indiquemos expresamente. Por ejemplo, se le puede preguntar al general si estuvo en el lugar del crimen en el momento que se cometió, pero será más fácil preguntar a su chofer asignado dónde estuvieron.

Peter Holiday

El contable del Estado Mayor es un teniente con un equipo grande de personas. Su trabajo no es baladí porque está rodeado de superiores que no se preocupan por detalles nimios como partidas presupuestarias o asientos contables. Para que un ejército se mantenga en marcha, el dinero debe salir y llegar a los lugares correctos en el momento exacto. El trabajo del departamento de Peter Holiday es lo que permite que al ejército le sigan fiando allá donde vaya.

Sí, conoce todos los chistes con su apellido.

Holiday es un hombre ordenado y sabe perfectamente de qué partida salió el pagaré y se la mostrará si le explican el motivo de su investigación. La existencia de un pagaré falsificado le pondrá algo nervioso (no es culpable, pero mientras hable con los PJ estará pensando en paralelo como va a reflejar esos gastos en la contabilidad).

La partida contable es Puente (Bridge en inglés). Les explicará que esa partida se creo en 1940 tras una desafortunada acción de unos miembros de la Home Guard. Vieron un avión descender del aire y pensando que eran comandos alemanes (en realidad era un piloto de la RAF) volaron un puente que conectaba la ciudad con el puerto. Aquella era su misión y actuaron correctamente, aunque por motivos equivocados. El problema vino después cuando hubo que reparar el puente. El ejército de tierra decía que el puente era del puerto y que debía pagarlo la Marina o bien, que el incidente había sido provocado por la RAF y que debía pagarlo aviación. Ambos se defendían diciendo que los que habían prendido la mecha eran los Home Guard y que lo pagaran ellos. Al final se creo una partida especial en la que todos los departamentos del ejército pudieran aportar dinero y así cubrir los gastos del puente. Esa partida sigue abierta y se utiliza para indemnizar a los civiles de los errores militares: ganado muerto, carreteras destrozadas por las orugas, alquileres de casas, etc. Todas las semanas, o bien el ejército o bien la marina y la aviación ingresan 20 libras en el montante total. El sargento Brown es el encargado de realizar los ingresos tanto de unos como de otros.

Lo que no cuenta

Peter Holiday no contará toda la historia porque que es algo con lo que no está de acuerdo (es un contable estricto). En realidad, la decisión sobre quién pagaba el destrozo se tomó en una amigable partida de Bridge (puente en inglés). Dos jefes del Ejército jugaron contra uno de la Marina y otro de la Aviación. Esto inició una especie de tradición y, ahora, todas las semanas los jefes juegan una partida de Bridge en la que cada uno pone 10 libras de su departamento. El ganador se lo lleva todo, pero deposita lo ganado al perdedor en la cuenta Puente (Bridge).

La partida no es secreta (aunque sí privada). Todos en el Estado mayor conocen su existencia y que se juegan 40 libras cada semana (una cantidad elevada para la época). Solo la gente de contabilidad o los allegados a los altos mandos saben que ese dinero no es de los oficiales sino de los departamentos y que, en realidad, están decidiendo quién paga las compensaciones cada semana.

Sargento Brown

Lo que sabe todo el mundo en el Estado mayor es que el sargento Brown es el «crupier» de las partidas. Lo ponemos entre comillas porque Brown no da las cartas ni nada semejante. A él le entregan los oficiales las 10 libras antes de sentarse a la mesa y él es el que devuelve la 20 a los ganadores e ingresa las otras 20 en la cuenta Bridge a nombre de los ganadores. También hace la función de camarero y cualquier petición que le hagan los jugadores. Él no juega y ni siquiera se acerca a la mesa.

No tendrá reparo en explicarles que es el encargado de las fichas y las apuestas en las partidas y de atender a los oficiales. Les contará que lo hace todas las semanas y que es uno de los momentos más aburridos de su trabajo. No contará lo que hace con el dinero porque cree que es algo supe secreto y que le echarían del ejército, pero si le presionan mucho, les dirá que hablen con Holiday. No le sacarán de ahí.

Tampoco comentará nada de las conversaciones de los jefes. Muchas son secretos militares y otras son demasiado inapropiadas para oficiales británicos. No se va a meter en un lio repitiéndoselas a nadie. La única forma de sobrevivir en el Estado mayor es hacer lo de los tres monos: no ver, no oír, no decir.

Sí contará, por otro lado, quienes forman parte de la partida.

La partida de Bridge

Las investigaciones de la partida se centrarán, tarde o temprano, en la partida de Bridge. El pagaré falso se entregó en dicha partida y si acabó en las arcas de Holiday (y en el Banco de Inglaterra) fue por casualidad. Uno de los participantes de la partida llevó ese pagaré a la misma. Estos son los posibles responsables.

General Douglas Wentz. Uno de los peces gordos del ejército. Es conocido por su mal humor y por sus arrebatos de furia cuando se le lleva mucho la contraria. Sin embargo, es un excepcional oficial y muy competente en su trabajo. Sus amigos creen que detrás de esa coraza castrense hay un buen tipo. Es el segundo hijo de Sir Halifax, título que ahora tiene su hermano mayor.

Teniente General Samuel Gurley. Otro miembro del ejército que lleva toda su vida haciendo carrera con Wentz. Se podría decir que son amigos, aunque ambos son como el agua y el aceite, no parecen mezclar bien. Gurley es amable, sonriente, nunca levanta la voz y sus subordinados hablan maravillas de él. Se dice que si le pusieran a Hitler delante, intentaría convencerle de que se rindiera (aunque, añaden, Wentz no le daría tiempo a hacerlo). La familia de Wentz no es aristocrática, pero está muy relacionada con la de Eden (uno de los ministros del gobierno).

Almirante Carson Brooks. Un viejo lobo de mar veterano de la Primera Guerra Mundial. Dicen de él que inventó los dreadnought (lo que no es cierto), pero conoce el mar y sus estrategias como el mejor. Uno de los mayores defensores de la navegación en convoyes. Amigo personal de Churchill con el que trabajó en el Almirantazgo varios años. Se dice que la familia Brooks es bastante rica y que tiene negocios de importación y exportación por todo el mundo, en especial las colonias británicas.

Mariscal del Aire Mark Goffson. Educado en Estados Unidos, este veterano piloto que fue enlace con la Escuadrilla Lafayette durante la Primera Guerra Mundial es un visionario de la guerra aérea. Sigue teniendo muchos amigos en los Estados Unidos y dicen de él que es uno de los responsables de la resistencia durante la Batalla de Inglaterra. Está emparentado con la familia real, aunque no es descendiente al trono (bueno, tendrían que morirse muchas personas para estar entre los cercanos).

Volvemos a insistir que acceder a esta gente para preguntarles directamente quizás sea muy arriesgado. Los personajes podrían acabar en un calabozo (o expulsados si van por ahí insinuando cosas de un oficial; ellos dirán atentando a su honor) y, por otro lado, esta gente tiene autoridad para poner patas arriba todo el Estado mayor buscando pagarés falsos y complicar mucho la investigación de los PJ (lo primero que ordenarán es no contar nada a los PJ para «lavar» el problema internamente).

Buscando culpables

Ninguno de los participantes en la partida de Bridge es el culpable de falsificar el pagaré, aunque es cierto que dicho pagaré llegó a la partida de manos de uno de ellos. No se sabe quién fue, pero tres de ellos llevaron pagarés ese día (¡y no pretenderán que se acuerden del número de serie!).

La pregunta correcta es: ¿cómo llegó ese pagaré al departamento del responsable?

El origen del pagaré

Wentz cogió el pagaré de su caja fuerte, la que hay en su despacho, y lo llevó a la partida. Nadie tiene acceso a esa caja fuerte, pero el dinero no siempre está en ella. A veces tiene que llevarse dinero para sus gastos y puede tenerlo encasa uno o dos días. En su casa, además de su mujer que nunca entra en su despacho, está su mayordomo (Gabe Roeling).

Gurley cogió el pagaré de la caja fuerte del departamento (él no tiene en su despacho). Además de él, su secretario (teniente Anthony Lamart) y uno de los asistentes (sargento Brad Harrison) tienen acceso a esa caja. Cualquiera de los tres puede haber puesto el pagaré en esa caja.

El propio banco de Inglaterra es quién le facilita los pagarés al ejército de Tierra y los utilizan para pagar a subcontratistas principalmente.

Brooks también tiene una caja fuerte en su despacho y él es el único que tiene acceso a ella. Si bien es verdad que su asistente (teniente Cameron Tanner) es quién se encarga de la gestión contable. Es quién paga y cobra y quién cada día le lleva o le pide dinero de la caja.

El verdadero origen del pagaré

El pagaré es falso y los falsificadores están muy lejos de Gran Bretaña. Ese dinero falso es una operación alemana para intentar desestabilizar la economía británica. Una operación conocida como «Operación Bernhard» (Ver). Los personajes no saben ni tienes medios de saber que los alemanes están detrás de esto, para ellos, el responsable es algún falsificador local y es a quién quieren detener. Sin embargo, quién llevó el pagaré falso al Alto Estado mayor es alguien que está en contacto con los alemanes, alguien a quién los alemanes han pagado por algún servicio.

Nota: la trama alemana de la partida puede ser una buena forma de continuar esta partida. En El Puente de Diez Libras nos detendremos en el primer escalón.

El final

La partida tiene varios finales posibles y varios posibles responsables. No hay ninguno correcto, utiliza uno u otro según se desarrolle la investigación.

Gabe Roeling

El mayordomo del general Wentz es un jugador empedernido que debe dinero a gente inconveniente. Para pagar una de sus deudas, su prestamista le ofreció hacer de informador para unos amigos. No se trataba de nada ilegal, solo querían saber cuando iba a estar Wentz en la ciudad y cuando no. Los amigos del prestamista tenían interés en sus viajes porque son importantes industriales y eso les daría pistas de dónde hacer ofertas para el ejército. Una patraña, claro, en realidad son agentes alemanes que quieren tener controlada la agenda del general.

Gabe no tiene forma de cambiar los pagarés y en los casinos clandestinos que frecuenta no los aceptan. El general Wentz trae a veces dinero a casa, mezcla de billetes y pagarés. Como de todas formas tenía que mirar sus cosas para saber a donde iba, pensó que si cambiaba un pagaré por dinero nadie se daría cuenta. No los cambió todos de golpe, sino que fue prudente y fue cambiándolos poco a poco.

Gabe será un sospechoso firme si ya han descartado a los demás, pero, de todas formas, si le investigan podrán pillarle saliendo a hurtadillas de la casa de Wentz para visitar lugares poco recomendables. Si le abordan, se derrumbará y contará todo. En cualquier caso, si le explican a Wentz que han descartado a todos los demás, les permitirán registrar la habitación de su mayordomo. Está seguro que es inocente (por eso les deja hacer el registro) y será el primer sorprendido cuando se descubras cientos de libras en pagarés falsos en su poder.

Brad Harrison

Harrison es, directamente, un agente infiltrado en el Alto Estado Mayor. Cree estar trabajando para los soviéticos y ayudando para que el proletariado británico se alce contra el estado capitalista británico. En realidad, su «contacto» es un agente alemán que le ha engañado con cuatro frases marxistas y un par de eslóganes.

Harrison lleva tiempo cambiando los pagarés que le dan por dinero contante y sonante. No cree estar haciendo nada malo. El departamento luego cambia los pagarés en el Banco de Inglaterra, cosa que si el hiciera directamente sería sospechoso.

Si se entera que ha habido problemas con los pagarés (aunque no se entere que estaba falsificado) se pondrá bastante nervioso e intentará esquivar a los PJ. Siempre estará ocupado y no querrá atenderles. Tendrán que recurrir a un oficial (Gurley o Lamart) para que les atienda y será muy esquivo y evasivo. Si registran su casa (con o sin permiso), encontrarán mucha propaganda marxista y soviética (lo que no es delito, solo raro) y algunos pagarés guardados en una caja de la cocina.

Cameron Tanner

Este hombre tiene fama de ser un «conseguidor». Si quieres una botella de licor cara, una especia rara, un regalo imposible para una dama, es tu hombre. En realidad, Tanner es un contrabandista que está utilizando los mercantes de la Armada para llevar y traer cosas a todo el mundo. Su red es bastante amplia y, en ocasiones, sus agentes le pagan en pagarés. Este los cambia los cambia en la oficina por dinero y así mantiene un perfil bajo con respecto al Banco de Inglaterra.

Si preguntan a Tanner por el origen de los pagarés de la caja, les contará que algunos de los pagos que recibe la Armada se realizan en pagarés y les explicará que armadores de todo el mundo pagan a la Armada. ¿Cómo lo hacen? Por medio de sus casas en el puerto de Plymouth. Si los PJ viajan al puerto (lo que les llevará varios días), Tanner aprovechará para desaparecer, pero decir que van a ir al puerto a investigar (o que van a llamar por teléfono) es una buena forma de pillarle intentando escapar.

Continuar

Independientemente de quién resulte ser el culpable al final (¡el mayordomo, el mayordomo!) perseguir el origen real del pagaré puede ser una buena trama para una campaña. Es decir, hay que ir tirando del hilo, paso a paso, hasta llegar a quién los fabrica. Un viaje que puede durar algunos años, obligar a visitar varias ubicaciones y tardar varias sesiones de juego. Si te animas a emprender ese viaje, no dejes de contárnoslo.