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Los Agentes
Desde hace unos meses trabaja en Cunia y alrededores una agencia de servicios de seguridad que responde al poco imaginativo nombre de "Los Agentes". Dicen los rumores, que ellos no desmienten, que sus integrantes son ex agentes de policía, aunque no de Cunia por sus fuertes acentos de la Europa del Este.
La empresa está especializada en actividades de seguridad: desde escolta armada a traslado de mercancías valiosas, pero también realizan servicios de compañía: acompañar a adolescentes al colegio (evitar que falten o que les secuestren) o servir de pareja en eventos o conciertos. Cualquier trabajo que requiera compañía de una persona experimentada en conflictos es su campo. Cuenta con una serie de vehículos de alta gama y furgones blindados, pero, en ocasiones, prefieren la discreción.
En las semanas que llevan activos no han perdido ninguna de sus cargas (que se conozca) y han tenido éxitos sonados protegiendo a sus contratantes y liberando familiares en peligro. Actúan principalmente en la ciudad de Cunia, donde cuentan con la autorización de las autoridades (les permite ir fuertemente armados), pero han hecho trabajos fuera delas fronteras del distrito federal.
No se puede decir que vayan uniformados, pero es habitual verlos de traje oscuro, camisa blanca y corbata negra. El sombrero es opcional, pero las gafas de sol son obligatorias. Naturalmente, en las misiones discretas llevan otro atuendo, aunque en las misiones de protección de valores (dinero, joyas, arte y demás) suelen llevar un traje táctico negro con chaleco, placas militares, visores y toda la parafernalia militar, incluyendo rifles de asalto, que pueden portar por la calle gracias a su licencia. Es, en palabras de la empresa, un equipo disuasorio que evita problemas. Es bastante probable que también lleven chalecos debajo de sus trajes negros y que los maletines sean blindados como los que comentamos en este artículo (15262 ).
Su jefe recibe el nombre de Alexander (sin apellido) y su identidad real no es conocida, salvo por sus clientes y las autoridades. Esta medida de seguridad es, según la propia empresa, para evitar represalias de aquellos perjudicados por su eficacia. Cunia es una ciudad de rumores y en los círculos apropiados se cree que Alexander es Dimitri Kerensky, un antiguo oficial de la policía política rusa.
Lo que la realidad esconde
A diferencia de muchos negocios de la ciudad de Cunia, Los Agentes no tienen actividades ocultas. Sin duda, con su conocimiento podrían robar bancos o museos o secuestrar personas, pero parece que sus actividades son lo suficientemente lucrativas para no necesitar hacer ningún trabajo oculto.
Eso sí, hay ciertas dudas sobre la legitimidad de su propia existencia (se cree que sobornaron a la o las personas encargadas de darles el permiso) y algunos periodistas han señalado que sus actuaciones rozan lo ilegal. Creen, y no les falta razón, que se exceden a propósito en las respuestas como parte de la publicidad comercial: cuanto más contundentes parezcan, más contratos obtendrán y menos problemas les aparecerán en el camino. El problema es que esa contundencia ha derivado en demasiadas ocasiones en personas enviadas al hospital o, directamente, a la morgue. En cierta ocasión, dieron una paliza al novio de una protegida (para disgusto de esta), pero cuando el padre pidió explicaciones le mostraron fotos del joven incitando a la protegida a consumir drogas y maltratándola verbal y físicamente. Del joven novio nunca más se supo. El padre dio las gracias a Los Agentes y se encargó del asunto por sus propios medios.
Dimitri Kerensky no es un ex agente del KGB. En realidad es un ex agente del Mosad (el servicio de inteligencia israelí). Se desconoce si sigue trabajando para ellos.
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