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02 - Un martirio necesario
Preparación
La partida requiere que el grupo de juego estén a sueldo de las intercompañías ya sea como seguridad privada, seguridad electrónica o incluso (aunque encajan un poco menos) relaciones públicas.
Antecedentes
Nota: para más información detallada de este suceso recomendamos encarecidamente este artículo: 18143 
El conflicto lleva escalando sin cesar casi un año. Está focalizado en el sector Extrema pero se extiende lentamente a sectores aledaños. En Extrema el recuento de bajas empieza a ser preocupante. Una Orden Presidencial movilizando las guarniciones de la República de Vettera localizadas en Ferella y Derella ha añadido más leña a la hoguera que arde ya con fuerza. La población civil está levantada en armas, pero desorganizada a pesar de los intentos por parte de sus líderes para unirlos en un esfuerzo unificado. Esta historia es una de esos (poco éticos) intentos.
Dónde y cuándo situar esto
En el Sector Extrema a inicios del año 1031 dV. Se considera de manera oficial donde estalla la revolución organizada que desembocaría en la guerra como tal y se está convirtiendo en uno de los lugares en el que las intercompañías van a apretar el cuello de los revolucionarios. El planeta donde situarlo queda a discreción de la dirección de juego.
La misión
El grupo de juego trabaja para la Ornigon, la cual ha recibido una serie de reveses importantes pero que poco a poco se está recomponiendo gracias al apoyo de otras intercompañías (entre ellas, Industrias Sirula predecesora de la Hegatón Interestelar antes de su disolución y transformación).
Sus órdenes son sencillas. Serafín Xorgar, líder sindical humano y Arna Rashamapet, abogada veddia por los derechos civiles son dos figuras que se han ido perfilando como líderes de la revolución que recorre el sector. Ambos, además, son matrimonio y llevan civilmente unidos más de una década. Tienen tres niñas, adoptadas.
La compañía quiere a Serafín y Arna muertos. Con ellos fuera de juego los rebeldes perderán sus objetivos y será más fácil desactivarlos.
El mítin
El momento elegido es el próximo discurso que dará la pareja en la Plaza de la República (hay una en cada ciudad de suficiente tamaño, es una tradición arquitectónica y urbanística). Allí en pleno espacio abierto hay grandes posibilidades para tener éxito.

Algunas ideas para llevar a cabo la tarea:
Si observan las medidas de seguridad durante unos días, verán que la seguridad es más voluntariosa que peligrosa. Consiste en voluntarios y no gente preparada (usa algún ejemplo de aquí: 19051 ) y se les distingue bien porque llevan una banda en el antebrazo de color azul claro con una X en naranja. Son unos noventa para cubrir una plaza enorme de unos 20000 metros cuadrados y se reparten en tres turnos de treinta personas. Es fácil organizarse y burlarles.
Del mismo modo, es fácil sabotear la plataforma y la holopantalla, por ejemplo colándose sin ser visto en la parte inferior y colocando por ejemplo un artefacto explosivo con Demoliciones o desmontando puntos clave para que se desmorone y les sepulte.
Colarse en los edificios que rodean la plaza y subirse a la azotea con un rifle, donde será un objetivo claro y sin obstáculos.
Tanto Serafín como Arna llegan a los lugares a pie y aprovechan a estrechar manos y charlar un poco con los asistentes. Una cuchillada discreta entre el gentío y luego desaparecer en la muchedumbre es posible para un personaje hábil con Armas blancas y Sigilo.
El giro argumental
Esto funciona si el grupo de juego tiende a ser paranoico y no se fía que les den órdenes. Si deciden que sólo cumplen órdenes es posible que este giro no sea de su conocimiento.
Si habéis jugado la primera parte (¿porqué no lo habéis hecho ya, gente?) sabréis que los rebeldes han obtenido información sensible de los servidores de Ornigón. La intercompañía estaba recogiendo de manera ilegal datos sobre personas que les podían generar problemas. Entre esas personas estaban Serafín y Arna. Esta información ha llegado a manos de uno de los grupos de rebeldes más radicales, el Puño de la Revolución. Este grupo considera que necesitan mártires para canalizar la rabia hacia su discurso y poder organizarles mejor. Consideran que es necesario acelerar la aparición de esos mártires. Quien les ha dado esta misión es un miembro de esta organización a través de un hackeo de redes que se ha disfrazado de una orden de la empresa (cosa a la que no se opone, dicho sea de paso).
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