Número: 200.     4ª época.     Año XVIII     ISSN: 1989-6289

200 > Ambientación > Geografía > El Bosque de los Ausentes (Eri). Por: Francesc Almacelles

 

El Bosque de los Ausentes

El Bosque de los Ausentes [imagen sacada de pixabay.com, de David Mark

Situado en la ladera sur de la Cordillera de Levante, a caballo del Reino de Corus, los Elfos del Interior y un poco de los Estados de la Montaña, el Bosque de los Ausentes es una arboleda de montaña que cubre extensamente laderas de cierto desnivel con bastante oscilación térmica entre sus alturas y un buen régimen pluvial los meses húmedos o en su defecto una persistente neblina en muchas zonas. En la zona baja/media se pueden encontrar multitud de coníferas y árboles caducifolios, entre ellos hayas y robles, de clima templado frio. Y conforme se va ascendiendo queda circunscrito a bosque de coníferas perennifolios, especialmente abetos, y una temperatura media fría.

Es un bosque de por si denso, llegando a sentirse asfixiante en bastantes zonas donde esa misma concentración de vegetación impide en gran medida la entrada de la luz natural. Y si coincide con la neblina puede provocar una desorientación total en los personajes que transiten en ese momento por esa zona.

El Bosque de los Ausentes bajo la niebla [imagen sacada de pixabay.com, de cafepampa]

Los animales que uno puede encontrarse van desde los osos negros, venados, zorros, marmotas, lobos y castores hasta aves como los pinzones, murciélagos, halcones peregrinos, mochuelos,…

Una serie de pequeños riachuelos recorren sus laderas sin llegar a ser ninguno un rio propiamente dicho, pero no por ello están faltos de vida acuática. Estos afluentes son lo que permite a pequeñas comunidades, o gente solitaria, establecerse en las zonas más bajas del bosque, donde la caza, la pesca y cierta agricultura básica les permite sobrevivir. Y es en estos lugares donde se puede encontrar algún camino que permite moverse por su interior con cierta poca dificultad. Conforme se va ascendiendo estos desaparecen dificultando su travesía. Su orografía no impide que transitando por las zonas menos densas sirva para comunicar el Reino de Corus con los Elfos del Interior.

Ciertamente aventurarse demasiado dentro de estos lugares tan inhóspitos conlleva que haya gente que no vuelva a ser vista. La lista de personas desaparecidas no es corta. Desde un encuentro desafortunado con alguna alimaña, o espíritus vengativos, o un mal paso pueden llevar tus huesos al frio suelo.

En muchas de estas comunidades es costumbre que cuando un ser querido muere la familia cargue con su cuerpo ascendiendo por el bosque hasta una zona propia de cada clan donde se entierra a la persona difunta. Desde una simple tumba en el suelo hasta ciertas "construcciones" realizadas con rocas y piedras en lo que se podría considerar mausoleos básicos. O aprovechando oquedades en el terreno, o ciertas familias los entierran dentro de troncos de árboles acondicionados para este menester.

Y si para muchos el bosque es el lugar de descanso de sus antepasados, para otros es su destino final en esta vida desgraciada. Solos la mayoría de las veces o en pareja algunas de ellas, normalmente amantes, hay personas que se adentran en los lugares más recónditos y perdidos para no volver a ser vistos. Se dejan morir de inanición o buscan algún desafortunado encuentro con la fauna. Algunos se cuelgan de algún árbol o se precipitan al vacío en ciertos promontorios. Cualquier método es correcto para finalizar esta vida de penas. Además, alguna gente de avanzada edad o muy enfermos que creen que ya está llegando su fin y que no aportan nada a su grupo salvo dar trabajo, igualmente se internan en la espesura para encontrar un lugar tranquilo y apartado donde esperar su fin.

Por modo propio o porqué sea necesario por ser personas de interés el Bosque de los Ausentes puede ser un buen lugar para descansar una temporada si se quiere desaparecer de la vida social. Vivir como lo hacen las comunidades allí presentes, quizás intercambiando productos, o bien volviendo puntualmente a la civilización a por lo necesario. Pequeños grupos de desarrapados suelen moverse por sus laderas a la búsqueda de cosas que encontrar para su supervivencia, ya sea en tumbas, saqueando cuerpos de suicidas o atacando comunidades.

Y la profusión de cadáveres en su tierra parece conllevar la aparición con cierta frecuencia de los espíritus de los muertos y de demonios ligados a la muerte. Además se cree que como el bosque se alimenta de los cuerpos parece cobrar cierta sintiencia de este y parece susurrar a todos los vivos en el viento letanías melancólicas para atraerlos hacia su fin y que sigan el ciclo de alimento.