Número: 169.     4ª época.     Año XV     ISSN: 1989-6289

169 > Ambientación > Operaciones > Operación Panzerfaust (CdG). Por: Juan Carlos Herreros Lucas

 

Operación Panzerfaust

Tras el verano de 1944, las tropas soviéticas se acercaron a las fronteras húngaras y el regente de Hungría, almirante Miklós Horthy, inició conversaciones secretas para firmar un armisticio de su país con la URSS. El almirante sabía que los planes alemanes no era defender Hungría, sino utilizar a los húngaros y su ejército como carne de cañón para frenar y desgastar a los soviéticos. La delegación húngara enviada a Moscú iba con intenciones de negociar las condiciones para la rendición, las autoridades soviéticas fueron bastante inflexibles y exigieron la rendición incondicional. Aquello retraso las negociaciones hasta el 10 de octubre e hizo que sus antiguos aliados, los alemanes, tuvieran noticias de ellas a través de sus agentes.

Colocando artillería junto al palacio de Buda. Imagen de dominio público

Parte del acuerdo alcanzado incluía que las tropas húngaras se unirían a las soviéticas y lucharían contra las alemanas, pero Alemania ya ocupaba Hungría desde marzo de 1944 y aunque lo había hecho con la colaboración del gobierno húngaro, había una especie de doble poder en el país, el húngaro, sobre la población civil y las tropas húngaras, y el alemán, sobre los puntos estratégicos, las decisiones militares y la estrategia global. Horthy realizó algunos preparativos el día 10 y 11 con los ejércitos húngaros para explicarles lo que ocurriría tras el anuncio del armisticio; también tuvo reuniones con diferentes fuerzas políticas de la oposición para advertirles de lo que iba a ocurrir, algunas organizaron huelgas para y otras exigieron negociar con los soviéticos. Todos estos retrasos fueron poniendo cada vez más nerviosos a los soviéticos, que veían que las tropas que deberían rendirse no lo hacían, y dieron a los alemanes tiempo a preparar su operación Panzerfaust.

Otto Skorzeny, que acababa de ganar mucha popularidad por la liberación de Mussolini, llevaba en la capital húngara junto a sus paracaidistas desde el 15 de septiembre con la orden de ocupar el palacio real si los húngaros trataban de cambiar de bando. Muchas fuentes, entre las que está el propio Skorzeny, dan mucha relevancia a su papel en la operación Panzerfaust, pero la verdad es que los preparativos son obra del SS-Obergruppenführer Winkelmann, jefe de las SS (y de la Gestapo) en Hungría. El plan, ordenado el 6 de Octubre, consistía en el arresto de Horthy, del general al mando de la guardia del regente, del general de las fuerzas fluviales (pariente de Horthy) y del comandante de las unidades de la capital (el general Bakay). La operación también incluía la concentración de tropas blindadas en torno a la capital y la organización de un golpe de estado.

La Gestapo arrestaría al general Bakay en un hotel de la capital el día 8 de octubre. Ello fue posible gracias a la colaboración de un lugarteniente de Bakay, Emil Kovarcs, que llegaría a formar parte del gobierno húngaro pro-nazi.

Sin embargo, el grueso de la operación no empezaría hasta el día 15 de octubre. Skorzeny y sus paracaidistas cambian de objetivo ante la imposibilidad de conseguir a Horthy. Se fijan en su hijo de quién saben que tiene contactos con las fuerzas izquierdistas. Haciéndose pasar por partisanos yugoslavos conciertan una cita con él en una casa de la capital el día 14. Allí, y tras un breve tiroteo que acaba con su guardia personal, Skorzeny captura al hijo de Horthy. Envuelto en una alfombra es enviado al aeropuerto y de allí al campo de concentración de Mauthausen. A la mañana siguiente, Horthy tenía una reunión con el Consejo de la Corona e, informado del secuestro y de lo que pasaría con su hijo si Hungría traicionaba a Alemania, Horthy se encontraba entre la espada y la pared. No podía decir que ya tenía un armisticio firmado con los soviéticos como pretendía y simplemente puso sobre la mesa la posibilidad de solicitarlo a los Aliados. Los miembros del consejo consideraron que debían compartir esa información con los alemanes e invitaron a Veesenmayer, representante alemán ante las autoridades húngaras y que conocía los planes de la Operación Panzerfaust, les pidió que retrasaran la decisión para que pudiera llegar a Budapest el embajador alemán en la República de Salo (el norte de Italia).

Otra de las decisiones del gobierno fue nombrar un nuevo gabinete para que pudiera realizar las negociaciones con los Aliados. El gobierno húngaro desapareció en uno de los momentos más críticos, pero aquello beneficiaba al regente (o eso pensaba) porque todo el poder estaría en sus manos durante unos días y podía, como hizo, dar la orden a las unidades frente a los soviéticos de que se retiraran a la capital. En paralelo, Veesenmayer, que aparentaba querer retrasar el tema diplomáticamente, ya había dado la orden de que empezara el golpe de estado y casi todos los mandos reacios a seguir colaborando con los alemanes habían sido destituidos. Gracias a ello, y al sabotaje que los miembros del partido de la cruz flechada (filonazi) hicieron a las comunicaciones de Horthy, las órdenes de este no se llegaron a ejecutar. Algunas unidades se entregaron a los soviéticos (unos 20.000), pero el grueso del ejército húngaro pasó a estar en manos alemanas.

Como medida de resistencia final, Horthy anunció a las 2 de la tarde por la radio que Hungría había firmado un armisticio con los soviéticos. Poco después la estación de radio sería controlada por alemanes y húngaros del partido de la cruz flechada quienes lanzaron una contraproclama firmada por el general Vörös (comandante en jefe de las unidades húngaras en Budapest) y que había sido arrestado por la Gestapo junto a sus ayudantes pocas horas antes. Por la tarde, los alemanes habían ocupado lo puntos estratégicos de la ciudad, habían armado a las milicias del partido de la cruz flechada y hacia las nueve de la noche leyeron un comunicado por la radio escrito por Szálasi, futuro jefe de gobierno húngaro.

Tiger II junto al castillo de Buda - Imagen de dominio público

El único punto de la ciudad que los alemanes no controlaban era el castillo de Buda, sede del gobierno, donde Horthy estaba rodeado y aislado. La noche del 15 al 16, las tropas de Skorzeny iniciaron el asalto al castillo apoyados por tanques. Los defensores habían minado los accesos y presentaron bastante resistencia. Horthy ordenó a las 5:30 de la mañana que cesaran las hostilidades. Saldría del castillo acompañado de Veesenmayer y tras ser presionado por los alemanes (que aún retenían a su hijo y a varios generales húngaros) aceptó denunciar el armisticio con los soviéticos, cesar y nombrar a Szálasi, miembro del partido de las cruces flechadas, nuevo presidente del gobierno de la Asamblea Nacional.

Horthy dio orden a las tropas del castillo de Buda que se rindieran, pero no todas le hicieron caso y las unidades paracaidistas de Skorzeny apoyadas por cuatro Tiger II tomaron el castillo al asalto. Los defensores resistieron 30 minutos. Esta sería la última acción de la Operación Panzerfaust. Hungría había cambiado de gobierno, pero no de bando.