DESDE EL SÓTANO
Nº: 124 . 3ª época. Año III
Químicos Molentes Por: Adrián Casaubón
 

Químicos Molentes

Químicos Molentes es una empresa instalada en Cunia y, de cara a la administración pública, dedicada a la investigación y el desarrollo de productos químicos.

Químicos Molentes

El consejo de administración está contralado por Sebastián Molientes, aunque este es poco más que una figura decorativa pensada para que Don Víctor mantenga el control del negocio desde cerca. Quien toma decisiones ejecutivas sobre la marcha de la empresa es Ángela Oriol, directora de operaciones. Ángela está al tanto de las operaciones ilegales de la empresa, pero se mantiene alejada de ellas y se centra en mejorar la competitividad de Molentes en el mercado, a pesar de la falta de interés de sus jefes en ello.

En cualquier caso todo el consejo de administración obedece de una manera u otra las instrucciones de Don Víctor, cuya organización criminal lleva directamente el negocio secundario con el que Químicos Molentes genera más ingresos: la venta de armas químicas.

En Químicos Molentes se prepara el producto en bruto que por sí mismo no es considerado un arma química, en teoría para ser distribuidos para otros usos. Sin embargo, una parte de cada uno de los envíos "desaparece" durante el traslado, siendo enviada a un almacén, en teoría de importación y exportación de artesanía barata. Allí es donde se transforma el material producido en Químicos Molentes en el peligroso material.

Los destinatarios de los productos legítimos a quienes les llega un pedido "mermado" que aún así pagan como si recibieran completo, tienen un trato con Don Víctor para pedir siempre algo más del material que necesitan. Algunos lo hacen a cambio de ciertos tratos de favor, otros a cambio de evitarse problemas. De esta forma Químicos Molentes justifica esa producción "extra" ante los accionistas.

Los clientes de Don Víctor para su modesta producción de armas químicas están en el extranjero y los selecciona con cuidado. Busca gobiernos con suficiente estabilidad interna que estén abasteciéndose evitando las leyes internacionales (¿quién no las evita después de todo?) pero procura no acercarse a grupos terroristas u otra entidades inestables. En realidad, preferiría que sus productos no fueran nunca usados. Don Víctor siente una vaga repulsión por esta parte de su negocio. Entiende que si no entra él, se le adelantarán antes o despues, pero es algo en lo que no tenía grandes deseos de meterse.

Hay empleados que han empezado a sospechar que la actividad de la empresa incluye cuestiones poco claras e incluso uno de ellos, Alfonso Arnao, guionista de cómic, está basando algunos de los personajes de su próxima obra en lo que allí cree que ocurre. ¿Qué les puede pasar si Molentes se entera? Pueden necesitar ayuda de unos personajes o Don Víctor puede poner a algunos de sus hombres a buscar entre los trabajadores de la empresa a los más desleales.

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