DESDE EL SÓTANO
Nº: 255 . 3ª época. Año III
Garrote Vil Por: Nacho Conesa
 

Garrote vil

Desde el inicio de los tiempos, los crímenes más atroces se han castigado tomando la vida del infractor. En un principio algunas ejecuciones eran especialmente cruentas, tanto para satisfacer el deseo de venganza de los agraviados, como para lanzar una advertencia a aquellos que pudieran considerar seguir la senda del reo. Sin embargo, conforme el ansia de ensañamiento fue abandonando las sociedades civilizadas, se empezaron a buscar métodos de ejecución que provocasen la muerte rápida y piadosa del condenado, con el mínimo coste posible.

Evolución histórica

Cuando uno quiere acabar con la vida de alguien sin necesidad de mancharse las manos, el ahogamiento parece una solución. La famosa horca, uno de los métodos de ejecución más antiguos, parte de este precepto. Sin embargo, la muerte es bastante lenta, el reo patalea continuamente durante su agonía, lo que se considera poco decoroso. Además la relajación de esfínteres puede hacer aún mas indigna la escena. Así, ya en tiempo de los romanos se usaba una silla con un lazo para estrangular al condenado pulcramente sentado.

En sus inicios el garrote, llamado vil por ser un método de ejecución destinado a la plebe, consistía en poco más que una silla de madera de respaldo alto, en el cual se había practicado un hueco por el que se hacía pasar una soga con un nudo corredizo. La soga se anudaba alrededor del cuello y se tiraba con fuerza, haciendo presión en la garganta contra el respaldo. Aunque la muerte no era mucho más corta que la proporcionada por la horca, en ocasiones, y si el verdugo era especialmente diestro, el cuello del ajusticiado se rompía, aliviando su sufrimiento.

Su uso no estaba regulado, y se usaba en las ejecuciones de forma arbitraria por el tribunal que administraba la sentencia. Su uso solía, no obstante, reservarse al clero y la burguesía, reservándose la decapitación para la nobleza y la horca para el pueblo llano.

El garrote durante la Guerra de la Independencia

Para los inicios del siglo XIX, el mecanismo del garrote vil había mejorado mucho. En lugar de una simple cuerda, el dispositivo ahora contaba con una argolla de metal que se usaba para sujetar la garganta del reo contra el respaldo. A la altura de la nuca había también un orificio, pero en este caso por él salía un tornillo de metal, acabado en una bola en el extremo que estaba en contacto con el condenado y en una barra perpendicular en otro extremo. Para la ejecución, se sentaba al ajusticiado y se le apretaba fuertemente el cuello con el aro de metal. Luego el verdugo se situaba detrás, giraba la barra perpendicular hasta que la bola de metal hacía contacto con las cervicales del sujeto para, finalmente y con un rápido giro, impulsar la bola contra las vértebras, aplastar la médula y provocar un coma cerebral fulminante. Si se ejecutaba bien, la muerte era casi instantánea y suficientemente decorosa. Sin embargo, si se ejecutaba mal, el infortunado moría por asfixia, tardando varios minutos de espantosa agonía antes de pasar al otro mundo.

Garrote vil. Fuente: Wikipedia.org

Con el perfeccionamiento del mecanismo, también vino la generalización de su uso, comenzando a usarse también con la nobleza, dejando, eso sí, la horca reservada para el vulgo más humilde. Es más, entre los planes del Consejo de Castilla estaba el decretar la abolición de la horca también para la plebe e instaurar el uso del garrote de forma universal. Sin embargo, la guerra dio al traste con este plan y se hubo de esperar a que el 19 de octubre de 1809, José I Bonaparte firmase el decreto obligaba a usar el garrote "para todo reo de muerte, sin distinción alguna de clase, estado, calidad, sexo, ni delito" A esta iniciativa se sumaron las Cortes de Cádiz, que también adoptaron su uso generalizado según un decreto del 24 de enero de 1812. Sin embargo, cuando Fernando VII volvió a su trono, la abolición de todos los decretos, napoleónicos y constitucionales, conllevó la vuelta a la horca para las clases populares. Habría que esperar a 1832 para que, de forma definitiva, se eliminase la horca como método de ejecución, quedando tan solo como método de ejecución el garrote o, en determinados casos, el fusilamiento.

Efectos de juego

Para ejecutar a alguien con el garrote vil, lo fundamental es colocar al sujeto correctamente en el mismo. Para ello hace falta realizar una tirada de Sanar con -1GD para asegurase que todos los elementos están correctamente posicionados. Una vez asegurado esto, basta con realizar una tirada de Fuerza x3 o Coordinación x3, lo que prefiera el verdugo, con +1GD si no se posicionó correctamente al ajusticiado. Si la tirada tiene éxito, se realiza un daño tipo II+4 de heridas en la cabeza, lo que suele ser suficiente para producir al menos una herida grave y acabar con la vida del reo. Si se falla la tirada o el daño no es suficiente, el infeliz morirá al cabo de 5+Vitalidad minutos.

También se puede usar como instrumento de tortura. En ese caso, el daño realizado es de tipo 0 de golpes y la TA de Fue o Coo tiene -1GD. Cada vez que se sufra daño, el torturado deberá realizar una tirada de Voluntad x 3 o perder un daño tipo I en sus puntos Entereza.

El coste de un garrote moderno estaba establecido entorno a los 4000 reales.

Maniobra especial: Verdugo

Habilidad: Sanar

El personaje no debe realizar la tirada de Sanar para posicionar correctamente al reo con las herramientas de ejecución habituales en la época (horca, garrote vil, guillotina, espada). Además, la tirada de daño incrementa en uno su categoría. Así, por ejemplo, el daño tipo II+4 del garrote vil se convierte en daño tipo III+4

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