DESDE EL SÓTANO
Nº: 248 . 3ª época. Año III
Carro de difuntos Por: Jacobo Peña Conversa
 

Carro de difuntos

[C]Mi agradecimiento a Ana Montero por enseñarme el museo de Ávila y a la charla de Jesús Sanchidrián sobre carretería abulense.

El ritual del entierro tiene gran importancia, sobre todo en el mundo rural, donde todos se conocen. El traslado del muerto al hoyo podía además hacerse duro, y cualquier ayuda era buena cuando los hombros no bastaban o la distancia era mucha. Para recorridos cortos, podían bastar unas andas de difuntos, incluso un serón de mimbre, si no había otro remedio. Si la distancia era mucha, un simple carro de labranza tirado por bueyes servía.

[F]Louis-Jean Montier Deslongchamps (entre 1763 y 1767), Brouettes, civières, et divers instruments. Imagen en Dominio público.

En consecuencia, un carro solo para muertos era caro de construir para el escaso uso que se le daría, siendo frecuente que el propietario fuera gente rica, la Iglesia o un Ayuntamiento que lo pusiera a disposición para hacer más digno el último viaje de su vecino. Hay que recordar que la obligatoriedad de los Ayuntamientos de enterrar gratuitamente a los muertos sin recursos no llegaría hasta 1925, por lo que, hasta entonces se trataba de un servicio que muchas veces se cobraría, o que el propietario prestaría según quisiera.

[F]Jacobo Peña Conversa (2024), Carro funerario y ataúd. Museo de Ávila. Licencia Creative Commons CC0 - Dominio público.

El carro tenía el tamaño adecuado para llevar al muerto y nada más, debiendo, por su altura, estar tirado por un burro una mula (las elegantes carrozas tiradas por caballos son cosa de gente mucho más prominente y no aparecerían hasta bastante más tarde en la pérfida Albión). Se le podía pintar de negro para mayor dignidad y la capota de tela se barnizaba. El ataúd podía ser también propiedad de los dueños del carro y usarse en múltiples ocasiones para el traslado de distintos muertos.

Mecánicas

Los carros de difuntos, por tanto, eran carros especiales, singulares, no muy comunes, que servían específicamente para trasladar un muerto al lugar de enterramiento. Durante la Guerra de la Independencia aún serían muy escasos, incluso raros de ver. Los arrieros y carreteros estaban muy ocupados con el transporte de tropas, víveres y materiales de guerra como para andar pensando en esta industria.

Esto, sin embargo, podría ser una ventaja para los personajes jugadores que quieran usar un carro así, o, simplemente un ataúd subido a un carro de labranza, para transportar algo en secreto. La urgencia de llevar un muerto a enterrar es una razón habitual y creíble para moverse distancias intermedias incluso en malos tiempos.

La caja del muerto o una modificación de la cara inferior de la alzada pueden servir perfectamente para esconder contrabando. En caso de usar la estructura del carro, quien registra haría una TA enfrentada contra la TA de Arriero usada para esconder el material.

El simple hecho de estar transportando un ataúd proporciona un nivel menos de dificultad a las tiradas para persuadir a los curiosos o autoridades de dejar pasar a un grupo de personajes sin pedir papeles, registrar el carro, o a ellos. Si además se trata de un carro de difuntos o unas andarillas de difuntos, fabricados específicamente para llevar cadáveres, la dificultad se puede llegar a reducir en dos grados.

En caso de llevar realmente un muerto en el interior del ataúd y demostrarlo reducirá en un grado las tiradas de registro del carro, en caso de que lleguen a producirse.

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