DESDE EL SÓTANO
Nº: 254 . 3ª época. Año III
Obispo de Cunia Por: Roberta Alias
 

Obispos de Cunia

Cunia y la Iglesia

La relación de la ciudad, en su conjunto, siempre ha sido difícil con la autoridad eclesiástica. La curia nunca compartió el sentimiento federal de la ciudad y durante mucho tiempo hizo que sus sacerdotes dependieran de Tarragona primero y de Valencia después. Cuando quedó claro que la aventura política no era un capricho juvenil de la naciente democracia, la Iglesia cambió su pensamiento y otorgó a la ciudad cierta independencia, pero el resentimiento quedo allí y los obispos siempre fueron polémicos.

Gregorio Fuentes

Obispo de la ciudad desde 2004 hasta 2006. Nuca le gustó su destino y siempre criticó con vehemencia algunas de las decisiones políticas. Sin embargo, sabía llevarse bien con los más poderosos de la ciudad: comerciantes, empresarios y demás pro-hombres En una ciudad donde la iglesia debe estar más cerca de los desfavorecidos, esas imágenes del obispo en fiestas de alto copete no era lo más popular del momento.

El punto de ruptura oficial sucedería con el funeral del influyente empresario Ernesto Alvarado. La mujer del fallecido aportó una vergonzosa cantidad de dinero para que las exequias fueran muy lujosas. La ceremonia duró una hora y fue comparada con la de algunos monarcas europeos. Tal exageración molestó a los asistentes (que estuvieron una hora bajo la lluvia) y molestó a los no asistentes que pensaron, no sin cierta razón, que era un despropósito y un derroche.

Las críticas fueron creciendo en las siguientes semanas, la gente empezó a ausentarse de los oficios como protesta y el punto de inflexión llegaría en la Semana Grande (abril) donde la iglesia quedó vacía. Nadie fue a la misa que iba a oficiar el propio obispo. Las autoridades eclesiásticas españolas destinaron a Fuentes a otro episcopado y, más tarde, lo jubilarían discretamente.

Luis Lareda

Ocupó el cargo de obispo desde su antecesor (finales de 2006) hasta 2012 y aunque se cuidó mucho de no cometer el error de su antecesor, su obispado no estuvo exento de polémica. Sus declaraciones en los medios de comunicación fueron motivos de polémicas y controversias. Era conservador, incluso más de lo habitual en la iglesia, y buscaba la provocación y la polémica.

Recién llegado al cargo realizo unas declaraciones que sacudieron a todo el país. En pleno debate nacional sobre la reagrupación de los presos de ETA afirmó que se les debía reagrupar a todos en la Isla Diablo. Muchos se ofendieron por lo que parecía un apoyo a la política de reagrupación y otros muchos lo hicieron por lo que parecía una crítica a la política carcelaria de la ciudad (Isla Diablo no es el centro con mejor publicidad en Europa).

Sus declaraciones sobre el colectivo LGTBI+ siempre han sido inadecuadas y hostiles. Consideraba a todos como una aberración a los designios de Dios y no se molestaba en disimular su opinión sobre ellos. La guerra con estos colectivos fue continua y no se cansaban de satirizarlo y criticarlo en cada desfile o fiesta.

También fue muy crítico con los casos de acusaciones de abusos de sacerdotes a niños y niñas bajo su cargo. No negaba que hubieran existido, pero aseguraba que muchos de las víctimas eran, en realidad, enfermos mentales que solo buscaban que alguien les hiciera caso. Alegaba que los abogados ateos alentaban estas denuncias. Por otro lado, hay que señalar que era bastante contundente con los sacerdotes denunciados y llegó a expulsar a varios. Se negó, sin embargo, a que la Iglesia compensara a las víctimas por su actuación. La Iglesia, decía, no es responsable de las actuaciones de un perturbado.

Monseñor Lareda se jubilaría en 2012 algo decepcionado con la ciudad y sin comprender cómo no se le había nombrado cardenal a pesar de su importante acción evangelizadora en la ciudad. El índice de católicos declarados se redujo 3 puntos durante su mandato.

Monseñor Sanchidrán

Actual obispo de Cunia que tampoco es muy querido en la ciudad, aunque muchos reconocen que es el mejor de todos los que han tenido. Lejos quedan los días de la opulencia o de las críticas a colectivos que, en realidad, debieran haber recibido más comprensión o apoyo del obispado.

Uno de sus principales frentes de batalla está siendo la permisividad del ayuntamiento con el consumo de alcohol, drogas y las prácticas sexuales entre los jóvenes. Acusaba a la institución de pedir a los jóvenes que se moderaran y fueran prudentes, en vez de prohibir el consumo y perseguir a los vendedores y camellos. El punto álgido de esta polémica llegaría con la publicación de la "Guía de la Primavera" a la que acusaba de ser demasiado permisiva e, incluso, de sugerir a los jóvenes que realizaran actividades poco saludables (como beber, drogarse o tener relaciones sexuales antes del matrimonio). Fue en este momento en el que dijo que "si los preservativos no se vendieran en los supermercados, no tendríamos tantas jóvenes embarazas".

Otro de sus frentes de batalla han sido las fiestas religiosas. Acusa al Estado (cualquiera) de haber convertido las fiestas religiosas en puentes vacacionales para divertimento y ocio y haber eliminado el espíritu religioso que deberían tener. "No es fiesta en jueves santo para que te vayas a esquiar" dijo en cierta ocasión.

Sin embargo, ha realizado varios cambios en el obispado que le han hecho ganarse algunos corazones y la iglesia se ha abierto un poco más a los feligreses con actividades más allá de la liturgia. En los barrios más desfavorecidos, los locales de culto se han convertido en asambleas de barrio o en lugar de actividades lúdicas. Hay quién afirma que se le ha visto probando eso del rol.

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